Taxista ayuda a detener a pareja de venezolanos que robaron un celular y una computadora portatil

Policías de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) con la cooperación de un taxista aprehendieron ayer en la tarde a un súbdito venezolano que fue denunciado por el robo de una computadora del programa del bono Juana Azurduy de Padilla en la tarde de este viernes en la zona central, donde este individuo se encontraba también con su pareja que también fue apresada.

Uno de los testigos indicó que esta persona ingresó, junto a su pareja, a las oficinas centrales del programa “Bono Juana Azurduy de Padilla”, ubicada en la calle Bolívar y Méndez, para averiguar los requisitos para afiliarse; pero en un descuido, el sospechoso le quitó una computadora portátil y el celular a una de las funcionarias de esta institución estatal. “Lo he perseguido y los vecinos que lo vieron lo hemos agarrado aquí, en la calle Ingavi y Junín, la computadora la entregó a su pareja y ahora ambos están retenidos. Soy taxista lo que hice es ayudar”, dijo el testigo.

De acuerdo al testimonio de la principal víctima, aseguró que solo fueron minutos que sucedieron los hechos. “Me pidió que no lo denuncie, le perdone de la mala acción que hizo, que tiene su hijo, pero no puedo hacer nada porque debe haber un escarmiento para él, ¿qué ejemplo va a dar? No me fijé si es venezolano, ellos vinieron a verificar el pago a la oficina”, manifestó la víctima.

Control

Desde hace tiempo, Tarija es considerada una ciudad agradable y “amable” para quienes la visitan, por lo cual no resulta extraño que muchos extranjeros escojan esta ciudad, y a veces sus zonas rurales, para quedarse a vivir y realizar sus actividades de subsistencia económica.

Sin embargo, a raíz de diversos problemas sociales sucedidos en los países vecinos o relativamente cercanos, ha habido una proliferación en la llegada de personas foráneas, muchas de ellas avaladas por el Comité Nacional para los Refugiados (CONARE), pero también otras que no cuentan con la documentación adecuada y que pueden constituirse en un foco potencial de delitos, aunque esto, obviamente, no puede calificar a todos los indocumentados. Por ello, la FELCC y la División de Trata y Tráfico de la Policía realizan operativos, con la finalidad de establecer la procedencia y legalidad de los extranjeros que llegan a esta hermosa tierra.

“Se están haciendo los controles de prevención, para ver que los extranjeros no cometan delitos”, dice la Teniente Rayza Revollo, Jefa de la División de Trata y Tráfico de Personas de la Policía, en Tarija.

Familias completas, de madre, padre e hijos, se han asentado acá, en la “chura tierra”, escapando de los conflictos o situaciones económicas adversas por las que atraviesan sus países de origen.

“Solamente en el sector del centro, se han identificado unas cinco familias; al menos 3 o 4 personas se encontraban con plazos vencidos en su situación migratoria, y estos han sido derivados a las autoridades de Migración, para su regularización o salida del país”, afirmó la Teniente Revollo y añadió que la mayoría de los extranjeros que se ven por los alrededores de la Plaza Luis de Fuentes, el Mercado Central y el Palacio de Justicia, son de nacionalidad colombiana y venezolana.

Los extranjeros que no poseen visa de trabajo o residencia permanente en Bolivia, no están autorizados a realizar actividades económicas en el territorio nacional, para lo cual deben contar con los permisos necesarios, por eso, los controles deben incidir para regularizar esta situación y evitar hechos delictivos y de trata y tráfico de personas: “Las acciones las toma Migración, junto con la Interpol, ya sea que se les dé una advertencia o se les retire del país; nosotros apoyamos viendo que no haya un delito de trata de personas”, aseguró Revollo.

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