Cuando nos referimos, vulgarmente, a que alguien está “dando sus últimas pataletas de ahogado…”, generalmente queremos decir que ya no hay nada más por hacer, que todo está “oleado y sacramentado”, o sea, que no hay una decisión de último momento que podría dar marcha atrás a una situación cualquiera o que se pueda rectificar una decisión ya tomada.
Pues bien, la “Crónica de una Intervención anunciada” está por llegar a su fin, haciendo referencia así a una de las novelas que mayor reconocimiento recibieron en el mundo, estamos hablado de crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, que va describiendo los sucesos terribles que acaban con la vida de Santiago Nasar.
Entonces, si vamos a tener una historia, la séptima que escribió el colombiano “GABO”, de referencia para recordar lo que ocurrió con Servicios Eléctricos de Tarija (SETAR) esta sería la escogida. Decimos esto porque ANDALUZ vino relatando desde el principio cuál sería el trágico –por así decirlo- final de la Institución tarijeña que, para rematar, continuó con interrupciones en el servicio eléctrico, cortes que incluso abarcaron provincias enteras y por tiempos que fueron de una a dos horas.
La intervención que la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Electricidad (AE) presumiblemente se concretará este martes 15 de enero.
ANDALUZ había dicho desde el año pasado que esta intervención sería un hecho, hicieran lo que hicieran las autoridades de la Gobernación, toda vez que, desde “arriba” la decisión había sido tomada y, en Tarija, solamente tenían que cumplirla sin objeción alguna, lo que costó el puesto, inicialmente, al ingeniero Dino Beltrán como Secretario de Hidrocarburos, entrando en su reemplazo, el señor Fernando Vega –equipare usted la experiencia de cada uno-.
El por qué fue alejado Beltrán no es un misterio, al menos eso se sospecha, el Ministro de Hidrocarburos Juan José Sosa, habría sido el que “exigió” que Dino Beltrán sea alejado del cargo para que la intervención a SETAR, en todo el departamento, no tenga obstáculos, porque tendría intereses que proteger en el Chaco tarijeño.
Los plazos que “supuestamente” son otorgados a la empresa tarijeña no son otra cosa que aspirinas para un enfermo terminal, porque con cada plazo que se otorga (el último hasta el 15 de enero) lo único que se logra hacer es alargar la agónica esperanza de un pueblo que lo único que exige, con una voz apagada, es que los servicios de energía eléctrica sean de excelente, o por lo menos, buena calidad y no hayan los acostumbrados racionamientos.
A estas alturas del partido, como dirían los cronistas deportivos, ya es casi imposible revertir el marcador, en consecuencia el Gobierno lleva dos puntos a su favor, o sea el primero fue el del megacampo Margarita, el segundo será el de SETAR, y no retrocedemos más en el tiempo porque no es bueno llorar sobre la leche derramada.
En conclusión, es necesario que los tarijeños dejen de dar pataletas de ahogado y comiencen a tomar las riendas de su futuro en sus manos y, la gran mentada “Autonomía Departamental”, no quede en una simple aspiración histórica.
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