“Noté que mi hijo no pedía las cosas, como otros niños, a sus dos años y tres meses busqué ayuda, porque los doctores no detectan este problema, sólo dicen que algunos niños hablan a los 4 años; entonces, lo empecé a traer a terapia dos veces por semana, además de llevarlo a una guardería de inclusión, que ayudan con su desarrollo”, comentó Gabriela Rospillosa, madre de un niño de 7 años.
El trastorno autista tiende a ser detectado cuando se presentan problemas de deficiencia de interacción social, y de comunicación o de patrones repetitivos o restrictivos de conducta propia.
El 2016 fueron registrados 160 casos de personas diagnosticadas con autismo según, la Fundación Te Acompaño instalada en Tarija, sin embargo, hay otra cantidad que no está dentro de los registros correspondientes, pero que padece esta discapacidad funcional.
La vicepresidenta de la Fundación y terapeuta, Suraia Dennice Dorado Garnica informó que los índices señalan que una de cada 88 personas tiene autismo, entre las que están niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores.
Dorado, terapeuta en trastornos de la comunicación, desarrollo y autismo, del Centro Sombreritus que trabaja con la Fundación Te Acompaño, nos advierte que la manifestación de los síntomas de desarrollo se presentan en los primeros mil días de vida de la persona, además que la detección del trastorno es mayormente en casa; la falta del habla en los niños y el poder comunicarse claramente sus necesidades o la asociación de los gestos y el lenguaje que utilizan ayudan a los padres a notar una diferencia, llevándolos a los centros de apoyo, en los cuales se confirma la detección previamente realizada por los padres.
“Yo tengo certificación internacional en evaluación y diagnóstico de autismo, manejo el (ADOS) y el (ADIR) que son instrumentos reconocidos internacionalmente y se utilizan a nivel mundial, están validados para aplicarlos en cualquier entorno. El proceso de evaluación dura 7 sesiones, se mide los desarrollos socioadaptativo, cognitivo conductual, intelectual de los niños, sus habilidades de socialización y comunicación”, aseveró la terapeuta.
No obstante, no existen dos niños con el mismo grado de autismo, el modelo que Sombreritus lleva a cabo es el apoyo conductual positivo, haciendo énfasis en las conductas positivas de los niños, no centrándose en lo negativo, para ayudar así el correcto desenvolvimiento de las conductas que le facilitan realizar, y avanzando con lo que le dificulta apoyándose en el uso del habla asignada, haciendo el gesto más importante que una frase, consiguiendo el uso correcto de ayudas visuales.
Este centro atiende a diferentes edades, que son entre 4 a 9 años, de 10 a 14, 15 a 21, y adultos en general, manteniendo actividades diversas porque las necesidades sociales son diferentes.
Hasta hace poco tiempo un 75% de las personas con autismo también eran diagnosticadas con discapacidad intelectual, porque las pruebas realizadas no eran las adecuadas, el problema del autismo tiene como principal característica la deficiencia de comunicación entonces no se pueden utilizar pruebas que incluyan un alto uso de lenguaje no es apta para este problema. Los maestros que tienen estos centros son preparados con talleres de formación durante 14 meses, que se forman como pedagogos de apoyo, además de que tienen que estar adaptados a las diferentes situaciones que esto requiere por los diversos casos, y algunos de ellos se presentan con epilepsia, discapacidad intelectual, déficit de atención y condiciones asociadas.
Buscar la raíz de este problema requiere realizar una inclusión total de estas personas, ayudándolos a tener una comunicación adecuada para llevar una vida en lo que se podría decir normal y estable, ayudarlos a mantener relaciones interpersonales para mejorar su nivel de vida y su desarrollo.
Nuevo Sur
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