El incendio llega a la Gobernación

Las denuncias de corrupción en la gobernación provocaron un incendio en la institución, ocurrió este miércoles en la mañana en la banda del rio Guadalquivir al lado del puente San Martin y como catastrófica premonición, el gobernador interino Lino Condori acepto la renuncia del secretario sindicado de tramitar “coimas”, Darío Gareca, aceptando tácitamente la existencia de un clan de corrupción que seguramente podrá salpicar a los más pintados de la institución, llevando el incendio al gabinete del interino que dice no saber nada sobre las acusaciones y denuncias en contra de las personas de su confianza.

Primeramente la renuncia de Darío Gareca, puesta a consideración de Lino Condori, es una aceptación evidente de que las grabaciones presentadas a la prensa si tenían fundamento. Extraoficialmente, se conoce que haciendo un tratamiento de limpieza de esta grabación, se escucha claramente el nombre de la empresa en juego, la que será revelada más adelante por quienes hablan de corrupción en la gobernación.

Las palabras de Tammer Medina acusando a la institución departamental, en la gestión del MAS, que sobrepaso los índices de corrupción de la gestión de Mario Cossío, están haciéndose evidentes y la población nada más tiene que mirar con atención a los acontecimientos en la casa blanca de 4 columnas, para sorprenderse con lo que pasa adentro.

El tan mencionado “Proceso de Cambio” que anuncia el gobierno del MAS, no fue tal, cambio de qué?… nos preguntamos. Solamente de personas que administran la cosa pública, pero las mañas se mantienen, se trata, como dice la letra del tango (Cambalache)… Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé; en el quinientos seis y en el dos mil también; que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos,  valores y dublés, pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente  ya no hay quién lo niegue; vivimos revolcaos en un merengue  y en un mismo lodo todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. Todo es igual; nada es mejor; lo mismo un burro que un gran profesor. No hay aplazaos ni escalafón; los inmorales nos han igualao. Si uno vive en la impostura  y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura,  colchonero, rey de bastos, caradura o polizón. Qué falta de respeto, qué atropello a la razón; cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón. Mezclaos con Stravinski, van Don Bosco y la Mignon, don Chicho y Napoleón,  Carnera y San Martín.
Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches ves llorar la Biblia contra un calefón.

Siglo veinte, cambalache problemático y febril; el que no llora, no mama, y el que no afana es un gil. Dale no más, dale que va, que allá en el horno nos vamos a encontrar. No pienses más, échate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao. Que es lo mismo el que labura noche y día como un buey que el que vive de los otros, que el que mata o el que cura o está fuera de la ley.



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