La televisión hasta nuestros días

La historia del desarrollo de la televisión ha sido en esencia la historia de la búsqueda de un dispositivo adecuado para explorar imágenes. El primero fue el llamado disco Nipkow, patentado por el inventor alemán Paul Gottlieb Nipkow en 1884, sin embargo los primeros dispositivos realmente satisfactorios para captar imágenes fueron el iconoscopio inventado por el físico estadounidense de origen ruso Vladimir Kosma Zworykin en 1923, y el tubo disector de imágenes, inventado por el ingeniero de radio estadounidense Philo Taylor Farnsworth poco tiempo después.

Las primeras emisiones públicas de televisión las efectuóla BBCen Inglaterra en 1927 yla CBSy NBC en Estados Unidos en 1930. En ambos casos se utilizaron sistemas mecánicos y los programas no se emitían con un horario regular. Las emisiones con programación se iniciaron en Inglaterra en 1936, y en Estados Unidos el día 30 de abril de 1939, las emisiones programadas se interrumpieron durantela II Guerra Mundial, reanudándose cuando terminó.

Durante los años inmediatamente posteriores ala II Guerra Mundial se realizaron diferentes experimentos con distintos sistemas de televisión en algunos países de Europa, incluida Francia y Holanda, pero fuela URSS, que comenzó sus emisiones regulares en Moscú en 1948, el primer país del continente en poner en funcionamiento este servicio público.

A partir de 1984, la utilización por Televisa del satélite Panamsat para sus transmisiones de alcance mundial, permite que la señal en español cubra la totalidad de los cinco continentes. Hispasat, el satélite español de la década de 1990, cubre también toda Europa y América.

La televisión alcanzó una gran expansión en todo el ámbito latinoamericano, su incursión en Bolivia se desarrolla a fines de la década de los años 70 con la creación de Canal 7 Televisión Boliviana, el primer canal universitario del país fue canal 8 de la ciudad de Tarija, dependiente de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS), la idea de crear este medio surgió en 1975 cuando las autoridades de la Universidad mantenían conversaciones con los responsables de Acción Cultural Loyola (ACLO) para tratar de impulsar la instalación y puesta en marcha de una radio emisora Universitaria, de donde surgió la alternativa de una estación televisiva en vez de la radio.

Fue entonces cuando se suscribió un convenio que permitió la instalación del canal; las primeras emisiones se realizaron en 1976, cuatro meses más tarde se aprueba el reglamento de publicidad para financiar su funcionamiento. Canal 8 fue el primer canal que trabajó llevando señal a color, hecho que marco un hito en la historia de la televisión en Latinoamérica; la Republica de Argentina, dos años después emitía su señal a color.

¿Avances tecnológicos = mejor tecnología?

Ante los ojos de muchos críticos de la programación, esta fórmula ya no es aplicable, no hay que negar que aún se siguen viendo grandes producciones con una calidad intachable, pero se ha introducido una tendencia que, de cierta manera, reemplaza al artista con una nueva generación de productor/negociante. Así, la experimentación artística está siendo superada por una incansable búsqueda de altos índices de sintonía y sustanciales dividendos.

Día a día vemos cómo los equipos necesarios para una producción televisiva cada vez se hacen más pequeños y baratos, lo que sin duda facilitó la llegada de los reality shows, y sus versiones internacionales. Si bien estos programas aseguran un ingreso alto para sus creadores y representan una forma válida de entretenimiento, nadie puede negar que la mayoría de tales producciones están muy lejos de lo que se ha establecido como “buena televisión”.

Actualmente, casi cualquier persona puede adquirir una cámara con calidad                                                                                                                                                                                                  y un sistema de edición, y llamarse productor. Dicho fenómeno comenzó a verse años atrás en la guerra del Golfo y más recientemente en Irak, donde los periodistas, en condiciones muy adversas, prácticamente se convirtieron en hombres orquesta, reportando, capturando las imágenes, grabando el sonido, editando las notas y finalmente enviándolas para ser transmitidas.. Hoy se espera que una sola persona sea experta en estas funciones, lo que años atrás hubiera implicado un equipo completo de producción con años de entrenamiento.



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