El respeto al estudio, la profesionalización y el grado académico en Bolivia

Edgar Patzi

¿Cómo que Huguito? Para voz Ingeniero, dijo un día un conocido a un amigo mío. Él se quedó congelado, abatido, guardó silencio y se sintió muy mal, sin duda, puesto que ellos eran ciertamente conocidos de años y no fue buena la actitud prepotente de Hugo.
Sin embargo, si bien el relato no tiene el propósito de que todos quienes tienen determinado grado profesional anden sobrando a quienes no lo tienen, lo que se pretende es poner en el debate la importancia de la promulgación de una ley que especifique los grados académicos que han logrado las personas que vivan y trabajen en Bolivia, para evitar, de este modo, equivocaciones u odiosas suplantaciones de grados académicos.
¿Cuántos médicos, bioquímicos y abogados se autodenominan doctores cuando en realidad son licenciados?
En Bolivia, de momento, ser licenciado, diplomado, magister e inclusive ser doctor, es prácticamente lo mismo.
Y, claro, por otro lado, están quienes se hacen pasar por doctores cuando apenas terminaron una licenciatura.
Pero eso no es todo, todavía hay más, existe un sin número de personas inescrupulosas que ejercen profesiones sin haber obtenido ningún título.
Incluso las hay aún poniendo en grave riesgo la vida de las personas.
Hace poco se supo que en la ciudad de La Paz, por ejemplo, que habían individuos, hombres y mujeres, que haciéndose pasar por médicos intervenían a mujeres embarazadas que deseaban abortar y tenía sus consultorios con sendos letreros de médicos.
También se supo de falsos dentistas que en diferentes ciudades intervenían a incautos pacientes que creyendo que los atendía un profesional se dejaban dócilmente inyectar medicamentos y realizar trabajos que únicamente debiera realizarlos un profesional.
Y, también, vemos a diario abogados y bioquímicos que se hacen pasar por doctores, incluso, lo publican en sus tarjetas de presentación personal y hasta al firmar en cartas o documentos de diferente naturaleza.
Es así que nos atrevemos a plantear que las personas, iniciando desde el bachillerato, ostenten o exhiban el grado académico alcanzado.
Así el orden y sus prefijos podría ser: bachiller (Ba), técnico medio (Tm), técnico superior (Ts), profesor (Prof), licenciado (Lic), diplomado (Dip), especialista (Esp), masterado (Mtr), doctor (Dr), e incluso, posdoctor (Pdr).
Y, finalmente, establecer sanciones adecuadas y oportunas la suplantación de grado académico, la falsedad ideológica profesional y el uso indebido de dicha falsedad.
Entiendo que es un aporte pequeño, pero de gran importancia para el reconocimiento al mérito académico y profesional tan venido a menos en nuestra sociedad actual.



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