Cuando hay monólogo, no hay democracia

David Santalla Barrientos

No sé a ciencia cierta en qué oportunidad, ni quién fue que dijo lo siguiente:

Anoche tuve una pesadilla. ¡Soñé que la gente tenía permiso para opinar y pensar diferente…!

¡¡Qué horror!! – Le contestaron sus colegas, también demócratas.

Se dice que la voz del pueblo es la voz de Dios….  ¡Entonces aquí nadie respeta a Dios!  Porque de otra manera se respetaría a la mayoría…  Ejemplo: en tiempos pasados hubo elecciones en que el tercero llegó primero. Si no me creen, revisen la historia. De otra manera, revisemos el futuro…

Hay bromas que nos hace la historia… Hay historias en broma y hay historias que nos embroman y parecen bromas. Y, entre broma y broma, ¿se han dado cuenta de que la presente historia la estamos escribiendo entre todos nosotros?

Hablando de políticos, hay unos de extrema, que, según ellos, luchan por los derechos de los marginados pero más parece que luchan por el hambre que por los hambrientos….  Hay otros más recalcitrantes que lo hacen peor: creen que poniendo bombas y matando inocentes,  enseñarán a los que matan inocentes, a que no hay que matar inocentes…  ¿Se entiende? Yo creo que no, porque el ruido de sus bombas no deja escuchar las ideas que pregonan…

Se dedica al terror aquel a quien se le acabaron las ideas. Si no te convenzo te mato. Esa parece ser su idea.

En síntesis diré que hay una gran mayoría que aún no se ha enterado de sus derechos o no sabe cómo hacerlos valer, por lo tanto, el régimen que sea les vale igual. Son del grupo “Los No Me Importa” Dejan pasar y no dicen ni opinan nada.

Existe mucha mentira o por lo menos muchas preguntas y muy pocas respuestas en el ambiente. Polución no solamente es  el humo, también son las mentiras que nos vemos obligados a escuchar.

Si bien son necesarios, los políticos _hasta ahora, ellos mismos_, no se han dado cuenta de su importancia y solo se han dedicado a jugar a favor de sus respectivos partidos en desmedro de la democracia.

Debiera quedar muy en claro que democracia no es luchar por un partido político… Más bien debiera ser  que el partido político luche por el bienestar de los demás aun que no pertenezcan a su  línea ideológica.

Hoy en día pertenecer a un partido político es ayudar a apoderarse del país hasta el último rincón y, el apañar algún negociado de un compañero de partido, le llaman lealtad. Pero, agregaré diciendo que la lealtad debiera ser con su PUEBLO.

En síntesis, parece que es un negocio rentable el luchar por un partido. Los agradecimientos vienen en “verdes”.

Se improvisa demasiado. Lo que el pueblo pide es eficiencia y por sobre todo: honradez. ¿Qué soñador, verdad?

Todo es y ha sido lerdo…. Muy lerdo…   Una agonía.  Se preocupan por cosas por las cuales no han sido elegidos.  Desde luego que por suerte no todos son los malos de la película…. Eso nos da una cierta esperanza.

Cosas con las que uno sueña:

En lo político: más información sobre la Constitución Política del Estado y un sagrado respeto a las leyes y mejorar los métodos de su aplicación.

En lo económico: honradez.  Si es posible la pena máxima por delitos contra el Estado y su pueblo. Se debe considerar una traición a la patria cualquier negociado que se haga contra el Estado.

En lo social:  la educación al alcance de los marginados,  tribunales de justicia más dinámicos y claridad en sus juicios.

¡No nos compliquemos  compadre! Así nomás es la vida…

Existen grandes sectores de nuestro pueblo donde no conocen sus derechos y menos sus obligaciones. ¿Cuándo aprenderemos que la formación del ciudadano se la debe hacer en función de servicio al prójimo.

Adorno  con este ejemplo con algo que muchos  dicen:  “Mientras yo esté bien, los demás que se j….”

Lo que quiere la gente es oportunidad en la educación, la salud popular y la seguridad de un futuro cierto.

Cuando hay cesantía, a causa del factor económico, empieza a desmoronarse lo demás. Lo más importante es  que un individuo sepa qué hacer y dónde hacerlo y así lograr un intercambio: producción a cambio de salario.

Nuestro problema, en realidad, es bastante gástrico. Pueblo que come no muerde.

¿Es incómodo vivir en un medio donde el que opina se lacra?

Debe haber algún epitafio que rece. “AQUÍ YACE UNA PERSONA QUE SE ATREVIÓ A PENSAR DIFERENTE”

No hay un solo pensamiento que no tenga connotaciones políticas.  Sería el colmo que algún cínico diga:” mi política es ser apolítico”   

Todos somos políticos desde el momento en que pensamos en los demás.

Si estoy equivocado, por favor acepten mi equivocación, con sabia paciencia y no me den de patas, ¿Ya?.



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