LA BUENA RELACIÓN PROFESOR – ESTUDIANTE – COMUNIDAD TIENE ÉXITO

Estela Ordóñez Sánchez

Considero que la relación existente entre el profesor, tanto con el estudiante como con la comunidad es de gran importancia en el ámbito educativo ya que fija, de una manera u otra, aspectos relevantes en las características de la educación.

El profesor debe buscar por todos los medios existentes y posibles que exista una buena relación, de calidad, con sus estudiantes.

Para conseguir esto es vital y fundamental que se trabaje conjuntamente con la comunidad que los rodea, ya que ella es parte educadora y agente socializador de los estudiantes. Los factores económicos, sociales, culturales, religiosos, entre otros, que forman parte de una comunidad se deben ver reflejados en la educación, así como en la relación entre el estudiante y el profesor.

Todos estos hechos, consideramos que facilitan el proceso de comunicación, haciéndola más efectiva y significativa, tanto para los profesores como para los estudiantes, consiguiendo con esto que la relación (profesor – estudiante – comunidad), se lleve a cabo con éxito.

Toda persona que comienza a estudiar o ejerce la carrera docente debe tener bien clara la importancia de su labor como colaborador imprescindible del proceso de crecimiento personal y preparación para la vida.

A veces los problemas personales y las dificultades crecientes a las que se enfrentan las comunidades, ocasionan que algunos alumnos adopten actitudes que no condicen con esta esencial función, lo que determina la necesidad de una revisión continua y crítica, que incluye los conocimientos, metodologías y actitudes, del desempeño frente a los estudiantes. Un profesor que enfrenta la realidad con mentalidad positiva y utiliza los conocimientos como herramientas para poner a los estudiantes en contacto con la vida, logra que éstos se motiven.

PROFESOR – ESTUDIANTE:

Considerando la relación profesor – estudiante, los estudiantes deben tomar conciencia que el proceso educativo es bidireccional. Por su propio bien, no pueden limitarse a ser meramente receptivos.  Son los mejores críticos que pueden tener los profesores, quienes tienen obligación de escucharlos y valorar sus propuestas.

Este intercambio debe realizarse en un clima cordial por ambas partes, ya que solamente se obtienen frutos cuando se trabaja en un ambiente de tranquilidad y tolerancia mutua para beneficio de todos los involucrados en la tarea.

El propósito de la educación es establecer una relación de ayuda para que profesores y estudiantes a través de su experiencia dentro del fenómeno educativo, cumplan una parte de su misión de ser personas, y se preparen para ir cumpliendo las etapas de la vida.

Es importante tomar en consideración que la práctica educativa se debe considerar como el proceso enseñanzaaprendizaje, como un trabajo creativo, congruente y responsable, en la medida en que la educación debe estar dirigida a la producción de conocimiento. Por lo tanto el eje de la relación profesor-estudiante deberá ser la investigación, como elemento unificador del proceso enseñanza-aprendizaje.

El profesor debe dejar de ser el centro de la actividad académica, y pasar a ser un facilitador del proceso de aprendizaje. En este sentido, el elemento más importante en la enseñanza-aprendizaje, es definitivamente el estudiante.

Existe la llamada pedagogía del diálogo, sostiene que dentro del marco de una sociedad democrática -y una educación también democrática-, el profesor, mucho más que despreciar la capacidad del estudiante, debe aprovechar sus conocimientos, respetarlos y evaluarlos.

La primera función de la escuela es la de educar a personas que tengan la capacidad de crear y no sólo de reproducir lo que otras generaciones hicieron a su turno, en vista de que los individuos son activos y creativos por naturaleza. Y, por eso mismo, el profesor debe tender a satisfacer el interés y las aspiraciones propias del niño, poniéndolo a él en el centro del proceso de enseñanza/aprendizaje.

La pedagogía del diálogo elimina el monólogo y el monopolio de la palabra del profesor y, consiguientemente, el sistema bancario de la educación tradicional, en el cual el profesor es el sujeto real, cuya función indeclinable es llenar a los estudiantes con los contenidos de su narración.

En una buena relación entre el profesor y el estudiante, la propia actividad y curiosidad del estudiante es un excelente medio para la adquisición de los conocimientos necesarios.

Nada se puede imponer mecánicamente desde fuera, y menos cuando el estudiante no está motivado. Es decir, el estudiante no debe ser forzado a aprender nada sólo porque está establecido en el programa escolar ni porque estará en el examen, sino porque él mismo ha visto la necesidad y tiene deseos de progresar hasta ciertas metas propuestas.

El profesor debe aprender a conversar con el estudiante, reducirse a su estatura, para ayudarle a resolver los problemas que él no puede resolverlos por sí solo. Por medio del diálogo puede desarrollarse todo el proceso de enseñanza/aprendizaje, sin dejar de contemplar las demás necesidades que tiene el estudiante, desde las fisiológicas hasta las psicológicas.

En una buena relación el estudiante y el profesor son sujetos, y ambos participan activamente en el proceso de enseñanza/aprendizaje. Entre ellos se da un respeto recíproco y una interrelación constante. No es recomendable que un profesor decida de manera arbitraria lo que está bien o lo que está mal, sin que exista una intercomunicación real con el estudiante; más aún, cuando se sabe que todo lo que puede ser lógico para el adulto, puede ser ilógico para el niño, sin que por esto, el individuo deje de ser, desde un principio, un ente activo y creativo, que tiene la capacidad de relacionarse con el mundo cognoscitivo y acumular, por medio de su inquietud y curiosidad, conocimientos y experiencias que le ayuden a forjar su personalidad.

PROFESOR – COMUNIDAD:

Concentrándose en la relación profesor – comunidad, es importante destacar que cada comunidad tiene singularidad con diferencias que son propias. Cada individuo que forme parte de una comunidad posee una necesidad de identificación cultural y de pertenencia, que es necesario satisfacer, a través de la educación.

Por lo tanto la relación profesor – estudiante – comunidad debe tener entre sus principales características de aprendizaje, el brindar situaciones lo más concretas posibles y vivenciales con su entorno natural, cultural y social.

Dentro de la comunidad está la familia, que pertenece a una cultura y, por lo tanto, en la medida en que se favorezca esa relación, se afirman también los lazos de valoración y estima de ella.  Toda cultura implica un conjunto de recursos de toda índole, que posibilita un mejor actuar dentro de un determinado medio, que es la situación inicial que le corresponde vivir al niño pequeño.

La comunidad educativa, es la encargada de la toma de conciencia de su realidad global, del tipo de relaciones que las personas establecen entre sí y con la naturaleza, de los problemas derivados de dichas relaciones y sus causas profundas. Ella desarrolla mediante una práctica que vincula al estudiante con la comunidad, valores y actitudes que promueven un comportamiento dirigido hacia la transformación superadora de esa realidad, tanto en sus aspectos naturales como sociales, desarrollando en el estudiante las habilidades y aptitudes necesarias para dicha transformación.

El psicólogo y filósofo John Dewey, creador de la pedagogía pragmática aprender haciendo, sostuvo que la función de la educación era dirigir y organizar la relación dialéctica entre el individuo y el entorno, y que la escuela era una institución social, donde estaban concentradas las fuerzas destinadas a reproducir las normas, los conocimientos y procesos histórico-culturales de la comunidad.

Un ejemplo de transformación informal se encuentra en las sociedades primitivas, donde el niño aprendía los conocimientos del padre o de la comunidad, sin que interviniesen instituciones creadas para este fin. En las sociedades industrializadas, en cambio, la transferencia de los conocimientos y la herencia cultural se dan de manera formal, por medio de guarderías, escuelas y universidades.

Estudios demuestran que cuando los padres, madres, representantes y la comunidad se involucran en los procesos educativos mejoran los resultados académicos de los niños y niñas.

Entonces si el profesorado toma en cuenta los argumentos que preceden de manera comprometida  con un acompañamiento eficaz al proceso pedagógico la educación tendrá los frutos esperados.



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