Aguas danzantes en el parque Bolívar

Pasé de noche por el Parque Bolívar y mi atención estaba centrada en la tan mentada  fuente de Aguas Danzantes. Propaganda de por medio es uno de los elementos que no pude conocer hasta esta noche. Los motivos abundaron, falta de tiempo, incapacidad (por cojera debido a un yeso) y finalmente voluntad. Tuvo que llegar mi hermano de otra ciudad, para mostrarle las bondades de la capital en un taxi alquilado. Y una de las sensaciones para él y para mí, deberían ser las Aguas Danzantes, de la fuente del Parque Bolívar.

A primera vista quedé decepcionado porque no encontré nada de particular en una fuente que lanzaba chorros de agua como cualquier otra, le di una vuelta tratando de encontrar el motivo de su nombre, pero nada, otra más y aún nada que ver. El espectáculo no llegaba para impresionar al hermano visitante, así que empecé a mostrarle los detalles del mural tallado en la extensión de sus cuatro caras.

Finalmente encontramos un motivo de observación. El sueño de Bolívar, la Batalla de Junín, el grito de Libertad, el ingreso Triunfal y proclamación y posesión como primer Presidente de la República de Bolívar, posteriormente Bolivia, a Simón Bolívar (no sé, si me olvido de alguno). Detalles importantes de la época colonial y libertaria que atravesó en una época de duras confrontaciones entre realistas e independentistas. Es importante mirar con detalle cada uno de los murales que hablan por sí solos del paso de un Estado a otro y del inicio de la libertad americana.

Los chorros se elevan en una sola dimensión y altura, están encendidos solamente la mitad de los reflectores de base, la mitad que queda a lado opuesto y los chorros de agua no salen ni se encienden, de pronto cambia la figura y los chorros se trasladan al otro lado, ¿será esta la danza que no solamente yo, sino muchas otras personas esperaban…?

Mientras tanto algunos niños se ocupaban de arrojar palos de helado y papeles diversos a las aguas que no empezaban su danza y decepcionaban a muchos transeúntes, entre ellos mi hermano y yo.

De pronto se abre una compuerta que queda a lado Sur de la fuente y está a la altura del piso, sale una persona y mi reacción es identificarme como periodista para conocer detalles de la fuente que muy gentilmente me son proporcionados por Mario, funcionario municipal que está encargado de las luces de la fuente.

DETALLES

La fuente tiene 72 chorros y la misma cantidad de luces. La cámara que está debajo de la misma es el centro de operaciones de la fuente, allí se encuentra una computadora que maneja el sistema de la fuente de aguas danzantes, que hasta la fecha no fue actualizada del todo.

Esa computadora cuenta con software especial que fue diseñado para controlar los chorros y las luces en el ritmo que emplea la música, pues el instrumento técnico emite música. Para que los parlantes no sean afectados por la humedad o el agua, también fueron diseñados de manera especial, para que tengan resguardo total y cumplan con su misión de llevar la música hasta los oídos de los visitantes. Los chorros deben subir y bajar conforme el ritmo de la música acompañados del parpadear de luces de colores, y de la misma manera están programados en este software especial.

La pregunta obligada, ¿Por qué no hay aguas danzantes entonces si tenemos todo listo en una computadora que solamente debe ser activada desde el subsuelo?… Mario responde que se tienen algunos problemas en el software indicado, y que tienen algunas horas en las que la fuente hace lo que le corresponde hacer, señala.

Tenemos tiempo para dar una vuelta hasta el final del parque y mirar algo de la feria. Al retornar la música está habilitada y los chorros son verdaderamente danzantes las luces intermitentes y todo en conjunto es un espectáculo que trae paz y sosiego interior, pero dura muy poco, el espectáculo es breve y me trae a la memoria otras fuentes como la del Botánico de Santa Cruz, que permanece con agua y música desde que oscurece. De las fuentes del exterior como una que observé en Iquique-Chile, otra en La Plata- Argentina, ni qué hablar, pues su actividad es interminable y la conservación y resguardo es total.

OBSERVACIONES

Si se trata de una fuente con aguas danzantes, creo que se debe poner a punto todo lo necesario para que la misma tenga éstas características, se inauguró con bombos y platillos y los que vivimos en esta tierra no queremos que se convierta en un Elefante Blanco más como la Fuente de los Deseos o las Fuentes Primaverales que perdieron su objetivo y ahora son lugar de reunión de antisociales y parroquianos.

Ahora, la presencia de niños (por eso son niños, porque ven las cosas en una dimensión diferente a los mayores), debe ser estrechamente vigilada por los gendarmes de la policía urbana por los problemas que podrían ocasionar sus acciones.

Según Mario Vargas, el agua se recicla permanentemente bajo un sistema de filtros y otros implementos técnicos que hacen de los chorros del agua, límpidas columnas que relajan el espíritu y acompañadas de la música, pueden constituirse en un elemento anti estrés para muchos preocupados o apretados por infinidad de presiones diarias o de toda la semana.

Pero sería nefasto que una botella arrojada por algún inadaptado (de los que hay muchos en parques y plazas bebiendo por las noches), ocasione desperfectos en un sistema computarizado que es novedoso y que ha tenido una buena inversión, que podría perderse en la nada. Son dineros suyos y míos que se pagan en impuestos y desde luego retornan a la población en obras como la que hemos visto.

Fuente con aguas cantarinas y chorros danzantes. Un esfuerzo que debe ser conservado y puesto a servicio de los paseantes que generalmente son mayores o de la tercera edad, pero también hay niños que son los más interesados en conocer las Aguas Danzantes y mientras los padres se descuidan para conversar con el ocasional vecino sobre este nuevo espectáculo, los pequeñines hacen de las suyas con las aguas.

Todos queremos tenerla para siempre, poder observar sus aguas y escuchar su música, quien sabe con el fin de dejar todas sus aflicciones en los chorros que suben y bajan en una danza armónica, preservémosla.



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