Encuesta muestra que tarijeños temen no ser atendidos si enferman del coronacirus

La fundación ACLO junto a otras instituciones realizaron una encuesta a nivel nacional para conocer la percepción sobre los mensajes emitidos respecto al COVID-19, y proponer a las instituciones mejoras en sus prácticas de información y comunicación. 106 municipios alcanzados con 519 encuestas, 288 mujeres y 231 hombres.

Según el informe la mayor preocupación por enfermarse se encuentra en Pando y Potosí, ser hospitalizado y no recibir asistencia destaca en Cochabamba, La Paz, Pando y Tarija. Separarse de la familia presenta un ligero énfasis en Santa Cruz, Potosí, Oruro, La Paz y Chuquisaca. En cambio la preocupación por la falta de alimentos destaca en Tarija y La Paz; y la falta de trabajo en Chuquisaca y Potosí.

Los entrevistados en Cochabamba, Potosí y Santa Cruz, más de 60 % de la población nacional, respondió que no tiene información suficiente.

El informe explica que se prácticamente 80 % de la población conoce las medidas de prevención más difundidas. Lavarse las manos, utilizar barbijo y mantener distancia con otras personas. Si bien se recomienda insistir en estas medidas, ACLO recomienda hacer énfasis en otros aspectos como el cuidado de la alimentación, condición física y prácticas más concretas sobre la transmisión, como compartir cubiertos y otras, que son propias de la condición económica social en el país, y que se complejizan en la situación de pobreza, más aún, en la emergencia sanitaria.

Una de las partes que llamó la atención es que en el área rural dan más importancia a la alimentación que la ciudad.

Existe una diferencia notoria en cuanto a la importancia que se le asigna a la alimentación, siendo más valorada en las áreas rurales que en las urbanas, diferencia que se puede apreciar también por departamentos. Este es un dato importante, dado que el superar la mala alimentación, la desnutrición por un lado y la creciente obesidad por otro, sigue siendo el principal desafío de Bolivia, describe el informe.

Por otra parte, es interesante notar cómo las medidas de distanciamiento social son más ponderadas por las personas mayores que por los jóvenes. En cambio, el lavado de las manos y la buena alimentación tiene una ligera preferencia en los grupos más jóvenes respecto a los adultos mayores.

Respecto al reconocimiento de síntomas, ACLO dice que prácticamente 50 % de la población urbana y 35 % de la población rural consideran que podría reconocer los síntomas del COVID-19.

La población de los departamentos de tierras bajas, Beni, Pando y Santa Cruz, informan mayor conocimiento. Lo contrario ocurre en los departamentos de valle y tierras altas.

Encontraron dos grandes grupos de preocupaciones, una que tiene que ver con la enfermedad directamente con más de 50%, como es el enfermarse, no ser atendido en los centros de salud y ser hospitalizados. Otro grupo de preocupaciones son indirectas y tienen que ver con separarse de la familia, quedarse sin alimentos y no tener trabajo. Los aspectos que preocupan a las personas han sido poco abordados por los medios de comunicación y no existen políticas que den mayores certezas a la población respecto al futuro inmediato.

Existen diferencias notables entre la población rural y urbana, en la primera hay una preocupación mayor por quedarse sin alimentos, en cambio en la segunda prima la preocupación por el empleo. En los otros aspectos las preocupaciones son similares.

En las mujeres pesa ligeramente más la preocupación por la separación de la familia y el tema de los alimentos, en el caso de los hombres ligeramente es mayor la preocupación por no tener trabajo. Entre los grupos de edades, entre los mayores y los jóvenes existe una mayor preocupación por los alimentos, en cambio en los grupos intermedios es mayor la preocupación por el trabajo.

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