Murió el joven que fue baleado en rockola

El pasado sábado alrededor de las 8 de la noche dejo de existir Walter Martínez Aparicio en el hospital San Juan de Dios (Hrsjdd), de donde lo llevaron a la morgue y extrajeron la bala que le quedó incrustada en el interior de su cráneo por el balazo que recibió el pasado 11 de marzo, cuando se encontraba con su amigo libando una cerveza en una rocola.

Televisión Andalucía (TVA)  y el diario Andaluz, se dirigieron al velatorio de Walter Martínez ubicado en el barrio 12 de octubre, donde sus amigos, compañeros de colegio , padres, y demás familiares le dieron el último adiós una vez que murió tras días de agonía el pasado sábado alrededor de las ocho de la noche.

Su abuelo , Jaime Martínez Romero, relató todo el sufrimiento que tuvieron que pasar tras enterarse de que su nieto fue baleado por un criminal con una frondosa lista de antecedentes penales en Argentina y en el país, donde recuerdan que el hecho ocurrió alrededor de las 4 de la tarde, y recién nos  enteramos por la radio a las 19.30. “Cuando llegamos al hospital se encontraba en una camilla, nos dijeron que no había camas en terapia intensiva del hospital San Juan de Dios, de eso nosotros no los hemos llevado a la clínica Yapur, donde nos costó muy caro,  debemos la suma de siete mil bolivianos, hemos tenido que dejar nuestras escrituras de mi casa”, dijo.

En esta clínica le dijeron que no podría caminar, y luego que se encontraba con muerte cerebral, por lo que paso a terapia intensiva, dónde de manera irregular uno de los médicos les dijo a los familiares de Martínez que done sus órganos. “Nosotros no hemos ordenado nada, pero si ha firmado mi hija primero como le habrán convencido,  pero  hemos rechazado todo, nos decían que lo iban a sacar su corazón, pulmones, hígado, riñones, no lo hemos permitido que le toquen nada, hasta que en la autopsia si le destrozaron los sesos de su cerebro para extraer la bala”, dijo.

El adulto mayor está esperanzado en pagar la deuda con la clínica y recuperar los papeles de su casa con la venta de comidas en una kermesse que harán para recaudar dinero y saldar la deuda que se tiene con la clínica privada, esta ascienden los 7000 bolivianos. “Gracias a dios nos están ayudando nuestros vecinos, sus compañeros de colegio, amigos que lo conocían, pero la familia del que mató a mi nieto no ayudaron en nada, no  pagaron ni un centavo”, aseguró.

Paulina Barrionuevo, abuela de Walter, relató las causas probables por el cual fue atacado su nieto el pasado 11 de marzo en una rocola ubicada en el barrio Pedro Antonio Flores, sobre la avenida La Paz y casi esquina Marcelo Quiroga Santa Cruz. “A mi nieto lo mataron como un animal, ese día recién pidieron una cerveza con su amigo, el otro ya iba molestando, le dio un puñete en la cabeza a mi nieto, quien le dijo que le pasaba que ni siquiera lo conocía, por lo que la encargada de la rocola les pide que se salgan, que no querían problemas, en ese momento el sospechoso salió, y volvió luego con un arma y le dispara en su cabeza”, contó.

Velorio  y entierro 

Los abuelos de Walter dijeron que lo velaron durante todo el día de ayer, y en la tarde alrededor de las 15.00 lo enterraron en el cementerio de la comunidad de Obrajes. “Quien ahora nos va ayudar, él trabajaba como albañil, pintor, tenía su sueño de estudiar en la universidad, trabajar como taxista, ahora todo eso ya no hay, mientras el otro está vivo, si está en la cárcel pero pronto va salir, tiene plata seguro y por eso pedimos que no lo dejen salir a este asesino”, manifestó.

IGOR GUZMÁN/TINTA ROJA

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