La Policía orienta cómo erradicar el “bullying”

Nuevamente la semana pasada, fuimos testigos de la detestable practica del bullying en nuestro país, y si, esta vez sucedió en el Departamento de Santa Cruz, donde alumnos de un centro educativo, agreden a otro al interior de un colegio. De igual forma otro caso en el mismo Departamento sucedió cuando un par de adolescentes mujeres agreden a otra sin razón justificada. Nada pero absolutamente nada justifica el uso de la violencia física o psicológica contra otra persona, y eso es lo que sucede en el caso del bullying, donde aparentemente los más fuertes abusan de los niños o adolescentes más débiles.

La temática del bullying, es demasiado ampulosa, sin embargo su práctica de a poco va generalizándose en nuestro medio, especialmente al medio donde nuestros hijos se encuentran a diario, vale decir, el colegio o los institutos, o por último los centros de esparcimiento o diversión que frecuentan.

En nuestro país, esta práctica ha adquirido en algunas ocasiones, relativa trascendencia, si bien este antivalor es practicado en algunos niveles de la sociedad, tiene su origen también como un visible descuido por parte de los progenitores de aquellos niños o adolescentes que no enfocan el total de su atención en una adecuada y correcta educación, además de existir otras causas que citaremos posteriormente y que brindaran un mejor espectro de cuáles serían los orígenes de esa mala práctica.

La misión como progenitores es el evitar y sobretodo adoptar medidas oportunas que nos lleven a detectar ese tipo de acoso que niños vayan a sufrir, y también adoptar acciones oportunas en el caso de que nuestros hijos sean los protagonistas de esta forma de acoso y abuso a los demás.

El rol que desempeñan los progenitores es por demás importante, especialmente en la etapa inicial de los niños, por ende el velar por la salud emocional e integridad física es demasiado vital, es decir, que cuidamos y aseguramos su alimentación, educación, salud y bienestar en general, por tanto se debe asegurar que ellos desarrollen sus primeras etapas de crecimiento así como sus aptitudes y capacidades en un clima de paz y tranquilidad no solo al interior de los hogares, sino también fuera del hogar. Al hablar de un clima de paz y tranquilidad, nos referimos a que en las diferentes etapas de desarrollo, no se vean afectados ni en su salud, alimentación, educación y menos en el aspecto emocional de nuestros hijos.

Entendamos entonces que el bullying o acoso escolar, es todo acto de agresión u hostigamiento continuo, efectuado por estudiantes que atentan contra otros estudiantes, valiéndose precisamente de la superioridad demostrada, ya sea por número de estudiantes o por la fuerza de uno de ellos, contra los más débiles o las minorías, llegando de esta

forma a provocar no solo miedo, sino también lesiones físicas, menoscabando la personalidad de la persona llegando a la humillación y denigración continua y permanente.

Estas formas y actitudes de agresión contra los más débiles, donde el agresor hace pensar y sentir a la víctima  esa sensación de superioridad sobre los demás, infundiendo miedo o temor, consiguiendo de esta forma que muchos niños lleguen a retraerse a tal extremo de no querer asistir a los centros educativos o en casos más patéticos y fuertes, incluso no querer salir de sus domicilios, o llegar al suicidio.

Lo más recomendable es permanecer siempre alertas con la finalidad de ser capaces de detectar cualquier indicio de esta naturaleza sobre nuestros hijos, observando y permaneciendo atentos a algunas conductas típicas que son muestra clara de este acoso, en tal sentido se recomienda lo siguiente:

  • El detectar cambios rotundos en la conducta de los niños es un factor que debe llamar la atención de los progenitores, estos cambios van desde el retraimiento hasta cambios en los hábitos de conducta lo cual implica que de manera repentina ellos se encuentren retraídos y ensimismados demostrando una falta de interés por las actividades que normalmente realizaban. Los cambios que vayan a presentar por lo general vana acompañados de llanto o un miedo radical al momento de asistir al colegio. Otro cambio que es fácil de detectar, es la pérdida del apetito, del sueño, denotando cuadros severos de insomnio, para posteriormente tornarse irritables en su trato con los demás.
  • El bullying va acompañado de signos de violencia contra los niños, es decir que suelen aparecer de manera repentina con moretones en diferentes regiones del cuerpo, las mismas que llegan a ser justificadas indicando que sufrieron una caída o algún accidente, no revelando la verdadera causa de la lesión por el miedo infundido por el agresor o por vergüenza a ser ridiculizados por los padres cuando asistan al colegio en reclamo por esas lesiones.

Hasta aquí dimos a conocer algunos aspectos que de pronto podrán ayudar a detectar si nuestros hijos son víctimas de este tipo de acoso. Lo más importante es que al momento asumir conocimiento de que sus hijos son víctimas de bullying, sepan asumir medidas oportunas para erradicar esta mala práctica en el centro educativo al que asisten sus hijos. Pero esta forma de erradicar este acoso no solo se encuentra en manos de los progenitores, sino también en quienes conocen más de cerca sobre estos abusos, es decir aquellas personas que están más en contacto con los niños: maestros, compañeros de curso, amigos de la víctima.

No dejemos que la práctica del bullying sea parte de la vida de nuestros hijos, el desarrollo normal de ellos está en manos de todos nosotros, como parte activa de la sociedad a la cual pertenecemos.

POR EL: MY. DR. CARLOS ALBERTO IBARRA ALARCÓN

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