Los europeos y la coca

Es curioso que los países europeos que el canciller David Choquehuanca visitó en busca de apoyo al retorno del país a la Convención de Viena hayan votado en contra. Todos votaron en contra, con excepción de España, que tiene motivos para estar agradecida con Bolivia, aunque sólo por cuentas antiguas.

La explicación del voto negativo de los europeos quizá esté en la aprensión con que ellos miran el hecho mismo del acullico. Una aprensión que sienten muchos otros, dentro y fuera de Bolivia.

¿Qué opinó el primer europeo que observó la práctica del masticado de hojas de coca en este continente?

Fue Américo Vespucci, un toscano experto en cartografía que legó su nombre al continente, quien tuvo la primera impresión en 1499, durante su segundo viaje al continente recién descubierto por Cristóbal Colón.

La descripción está contenida en la segunda carta que envía al rey Manuel I de Portugal en 1503.

Está describiendo a los habitantes de una isla del Caribe, próxima a las costas de la ahora Venezuela. La descripción es muy cruda. (Las personas sensibles deben abstenerse de leerla):

“Encontramos en ella la gente más bestial y la más fea que vimos jamás, y era de esta manera. Eran muy feos de gesto y cara; todos tenían los carrillos llenos por dentro de una yerba verde que la rumiaban continuamente como bestias, que apenas podían hablar, y cada uno llevaba al cuello dos calabazas secas, y una estaba llena de aquella hierba que tenían en la boca, y la otra de una harina blanca que parecía yeso en polvo, y de cuando en cuando con un palillo que tenían, mojándolo en la boca, lo metían en la harina y después lo metían en la boca, con los dos extremos en cada una de las mejillas, enharinando la yerba que tenían en la boca, y esto lo hacían muy a menudo; y maravillados de tal cosa no podíamos entender ese secreto, ni con que fin lo hacían así.”

Quizá la coca de la región (hay 230 especies) sea menos rica que la yungueña, como todas las que se cultivan en alturas menores. Y por eso tengan que rumiarla en tanta cantidad. Pero eso es lo que dijo Vespucci.



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