¿FERIA, BOLICHE, KERMESSE, CANTINA?

Una feria es un evento social, económico y cultural —establecido, temporal o ambulante, periódico o anual— que se lleva a cabo en una sede y que llega a abarcar generalmente un tema o propósito común. Puede tener por objetivo primordial la promoción de la cultura, alguna causa o estilo de vida, generalmente en una forma divertida y variada; más comúnmente el objetivo es la estimulación comercial, pues tiene la finalidad de lucro o de generar ganancias para las localidades anfitrionas, personas u organizaciones patrocinadoras, y participantes hospitalarios, a cambio de un tiempo grato que incluye diversión y entretenimiento, participación en juegos de azar y de destreza, alimentos, manjares y golosinas, objetos, o juguetes, etc., para los participantes visitantes y negociantes, ya sean estos menores o mayores de edad, dependiendo del evento, consignas, características, costumbres locales y leyes que rigen el lugar. Las ferias fueron un fenómeno económico surgido durante la Baja Edad Media en Europa Occidental, en una coyuntura expansiva del feudalismo, en la que las ciudades estaban creciendo junto al comercio a larga distancia, la artesanía y las finanzas, es decir: todas las actividades económicas que iban más allá de la economía rural agropecuaria, que aún así constituía la gran mayoría de la producción. En la edad media consistía en una confluencia organizada de numerosos mercaderes en una localidad cuya posición geográfica representara alguna ventaja, que permite establecer tratos comerciales durante varios días y con periodicidad normalmente anual, con motivo de la fiesta local puesta bajo la advocación de un santo patrón. En las ferias se sofisticaron las prácticas comerciales y financieras (establecimiento de precios, distintos tipos de crédito y pago aplazado, como la letra de cambio, cambio de moneda, banca, compañía comercial, etc.) que están en el origen del denominado capitalismo comercial. Posteriormente, el término feria fue evolucionando, designando desde exposiciones de ganado para la venta como cualquier tipo de evento comercial, hasta las ferias taurinas. Actualmente el término se ha extendido desde su original función comercial para incluir eventos festivos, con puestos de venta de artículos variados y atracciones; éstas últimas se sitúan a menudo a las afueras de la ciudad. En nuestra chura Tarija hace 15 años se instauro la feria denominada EXPOSUR, lamentablemente por la mala administración, la mala visión, y el comportamiento cómplice de los organizadores se volvió la venta de trago más grande de Tarija, donde herejes, melgarejos, fariseos, plebeyos y aristócratas, le dan culto a Baco o Dionisio con toda la diversidad del alcohol. ¡Qué pena¡ vender esa imagen al turismo, cuando podríamos sacar todo lo mejor, hacer de esa feria un evento para que admiren Tarija como una ciudad culta, civilizada, ciudad de la sonrisa no de la carcajada. Pongamos punto final a este agravio por parte de esos desubicados, de los que no quieren a Tarija, sería muy conveniente que se determine la prohibición de venta de cualquier tipo de bebidas alcohólicas, cualquiera, y mostremos un poco de respeto a esta tierra que vio nacer a los tarijeños y que los cobija a los no tarijeños. Hagamos de EXPOSUR un ejemplo de feria porque no vaya a ser que con el tiempo también se permita un lenocinio y por ahí un fumadero de mariguana. Que la feria deje de ser un boliche, una kermesse, que sea una verdadera atracción para Bolivia y nuestros vecinos por lo que tenemos y somos, no por lo que aparentamos ser. ¿Sera que privatizándola, se cuide la imagen de Tarija? Para erradicar males de sociedades en decadencia, solo hace falta voluntad y el valor civil de emitir disposiciones legales para cumplimiento obligatorio, sin compadres y amiguismos.



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