La corrupción no paga

Los gobiernos en toda su estructura, derecha, centro e izquierda estuvieron contaminados de una u otra manera por la corrupción, ninguno se salvó de este flagelo, Tarija no es una excepción, el cáncer llegó hasta los ambientes de la casa blanca tarijeña, destruyendo un ideal de igualdad para todos los habitantes de este suelo. Pero qué triste es el resultado cunado el proceso de cambio llega a dejarse absorber por el proceso viejo y gastado de la oligarquía, sembrando nuevas oligarquías que son un remedo desdibujado de lo que fueron las neoliberales.

Todo ideal es una fe en la posibilidad misma de la perfección, no es un fin es un camino, las existencias vegetativas no tienen biografía, la vida vale por el uso que hacemos de ella, por las obras que realizamos. Muchos nacen, pocos viven. Los hombres sin personalidad son muchos y vegetan moldeados por el medio.

Profilaxis exacta para corazones degradados por la corrupción y la política; un grito retumbante de esperanza para la juventud que recién empieza a echar la simiente, para los corazones sumisos que aún no han definido sus ideales, para los hipócritas y anacoretas, pero en especial, para los Hombres Mediocres.

La política se degrada cuando se convierte en profesión. Nadie piensa donde todos luchan, nadie sueña donde todos tragan.Lo que antes era signo de infamia o cobardía, se torna en símbolo de astucia.

Eso es lo que pasa en este omento por los pasillos de la gobernación, solamente intento de aprovechar como dice el tango, de las circunstancias pasajeras, para llenarse la bolsa de billete fácil o de poder sobre los súbditos. Poder sexual y de presión sobre sumisas secretarias que venden sus cuerpos para complacer el hambre de jefes babeantes de su borrachera, con el solo fin de sostener una “pega”, para poder alimentar a un hijo que llego a su vida sin saberlo y sin quererlo, cuando le dijeron que el cielo y las estrellas estarían a sus pies, dejando en ellas amarga decisión sobre una relación posterior con alguien que sí pueda amarlas.

Estos son los vaivenes de la política, los que embriagan de poder a sus ejecutantes, antes de cuello blanco, hoy de poncho y sombrero en algunos casos y en otros de cuello duro y corbata, formando una simbiosis rechoncha de ganas de aprovechar hasta el último centavo y la última gota de poder y placer.

Poder y placer en el que el más pequeño captura sus argumentos (videos y fotos), para presionar al más grande y detentar así un poder mayor que el más encumbrado de este sistema.

Pero el pueblo tendrá su última palabra cuando se decida que la corrupción no paga.



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