El Indigenismo en nuestros días

Lidia M. Campos Miranda

Hasta nuestros días aún no se respondió certeramente a la pregunta hecha por el primer Director del Instituto Indigenista Interamericano: ¿Cuántos, quienes y cómo son los habitantes de América que deben ser propiamente conceptuados como indígenas?.

América Latina es el resultado de un acelerado mestizaje biológico, fusión en la que la lengua no marca diferencias por la manifiesta expresión de diversas características culturales en la humanidad.

Sin embargo existe una definición difundida y considerada en cierta medida acertada, pero no definitiva y fue dada en el segundo Congreso Indigenista Interamericano, este en sus actas finales definió a lo indio como: “…la expresión de una conciencia social vinculada con los sistemas de trabajo y la economía, con el idioma propio y con la tradición nacional respectiva de los pueblos o naciones aborígenes”.

La presencia histórica de la corriente indigenista, entendida en un principio como una política de los estados americanos en defensa de los derechos sociales de las poblaciones indígenas; definió en lo posterior su ubicación dentro de las sociedades al revelarse con la clara subordinación a que fueron sometidos los considerados “indios” empeorando así su marginación.

Ligado estrechamente a un movimiento de reivindicación que postula igualdad y justicia, el indigenismo evolucionó constituyéndose en una propuesta para la naturaleza de los países pluriculturales.

Sin embargo, la integridad del indigenismo propagado desde la época colonial, no estaba lejos de los evidentes prejuicios, racismo y consideraciones de inferioridad e incapacidad atribuidos a los definidos “indios”.

Como resultado de la masiva explotación y el impacto devastador de estas políticas, surgió en el siglo XIX un “movimiento indigenista contemporáneo”, en el intento de reconocer la importancia de las poblaciones indígenas en las economías nacionales y en la historia.

No quedó más que en retórica ese papel reivindicador, mas tarde cerca del 1940 el pensamiento indigenista cobró un criterio renovado, la construcción de las identidades nacionales vieron la importancia de no ignorar lo valioso de las manifestaciones identitarias y culturales.

Con el paso de los años el indigenismo va tomando otras orientaciones al manifestarse como indigenismo reformista, desarrollista, político, antropológico e integracionista, así va constituyéndose como una estrategia y un movimiento generalizado con base en la integración y el etnodesarrollo.

Contrapuesto al indigenismo surgió también el indianismo, puro para sus predecesores, exento de esa excluyente política reductora de los problemas de las poblaciones indígenas y entendidas como una verdadera ideología reivindicatoria contra la dominación.

Hoy en día las poblaciones indígenas u originarias son reconocidas en la construcción de la identidad nacional, en las políticas sociales y en la definición de las naciones que de manera consecuente adoptan estas corrientes en el marco de gobiernos populistas.

Reivindicación indígena y nacionalismo son pensamientos que vienen ligados desde décadas anteriores; el nacionalismo vinculado a una corriente indigenista con renovados fundamentos intenta afianzarse en la cultura nacional.

Nada paradójico sería afirmar la hipótesis de que el indigenismo propagado actualmente forme parte de una estrategia de los gobiernos o políticos que haciendo uso de los sentimientos nacionalistas, manejen el destino de la población.

Lo cierto es que en las sociedades contemporáneas ninguna población entendida para sí o para el mundo como étnica o indígena, actúa pasivamente ante la demanda de sus derechos humanos.



A %d blogueros les gusta esto: