Democracia y Género

Profundizar el concepto de ciudadanía que tenga como norte los derechos humanos, el reconocimiento de la pluralidad, el respeto a la diversidad y una igualdad entre hombres y mujeres; es el mecanismo que hará posible reforzar la democracia en nuestro país.

Por ello, repensar la noción de ciudadanía democrática desde la perspectiva de género y definir nuevas formas de participación y liderazgo político, supone una transformación del Estado, que puede enfocarse en el desarrollo local hacia las personas.

En el contexto de la globalización actual, el desarrollo local se convierte en la vía ideal para mejorar el bienestar y calidad de vida de la población, y el municipio es un espacio primordial donde se presenta mayormente el ejercicio de la ciudadanía.

La promoción de la participación sociopolítica y liderazgo de las mujeres ha estado presente en la agenda internacional, desde hace varias décadas, cuando se definió la importancia de la participación de la mujer como clave para el desarrollo.

Después de la década de los 70 las organizaciones sociales de mujeres tuvieron un importante papel en distintos países; una de sus principales formas de acción política fueron las redes temáticas en varios ámbitos y el impulso de sectores específicos como las mujeres indígenas y campesinas.

Hoy en día se hizo más visible la participación y liderazgo de las mujeres en Bolivia, desde espacios como sindicatos, organizaciones gremiales, organizaciones empresariales, sociales, profesionales y otras, a través del ejercicio de derechos humanos de las mujeres, de representación en el ámbito local, en el desarrollo de políticas, en la provisión de servicios y en la toma de decisiones.

El enfoque de género juega un rol fundamental en la lucha contra la pobreza y la desigualdad en el mundo rural. Espacio territorial donde la mujer destaca su liderazgo femenino en la producción, comercialización y producción agropecuaria.

La pobreza aún afecta a una gran mayoría de la población, situación que se agrava aún más en el caso de las mujeres, ya que muchas de ellas trabajan no siendo remuneradas en el área rural, otras en el área urbana se insertan en el mercado laboral bajo pautas discriminatorias, en trabajos de baja productividad y reciben salarios menores que los hombres.

Detrás de la elevada cobertura en la matriculación primaria se esconden altas tasas de deserción, más elevadas aún para las niñas que para los niños. A pesar de que se identificó a la educación femenina como uno de los factores más importantes para mejorar el bienestar no sólo de las mujeres, sino de la sociedad en su conjunto, las experiencias internacionales han demostrado que este es un requisito necesario, pero no suficiente.

Una revisión detallada en Bolivia a la luz de los indicadores de género permite identificar que existen diferencias importantes no sólo entre hombres y mujeres, sino entre los habitantes del área urbana y rural, pudiéndose identificar a las mujeres del área rural como uno de los grupos más vulnerables.

La igualdad de género de la que hablamos, debe ser una transversal que haga visibles las relaciones entre el género, el empoderamiento de las mujeres y los problemas del desarrollo, de esta manera el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres y su ejercicio serán un mecanismo que contribuya el desarrollo local, departamental y nacional.



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