Comunicación afectiva

Lidia M. Campos Miranda

Explorar las condiciones que hacen posible que la comunicación sea provechosa y eficaz ha sido objeto de estudio por parte de los investigadores de comunicación a lo largo de los años.

Los seres humanos estamos inmersos en la comunicación diaria generalmente a través de la palabra, pensamos, nos comunicamos, reflexionamos y nos expresamos haciendo uso también de la comunicación no verbal.

Según sea la calidad y efectividad de la comunicación que mantengamos con una persona, ya sea colectivamente o personalmente, será calidad de la relación que obtendremos.

De hecho, si nos detenemos a pensarlo las personas que consiguen un éxito sólido y un respeto duradero (ya sea en el campo laboral, amistades, o familia) saben comunicar de manera efectiva, sus ideas, propósitos y emociones.

Sólo conociendo –y practicando- los principios de una comunicación efectiva podemos coordinar, enseñar, aceptar y dirigir, pero sobre todo lograr un clima propicio que nos posibilite generar confianza, efectividad, respeto y bienestar.

Las personas a menudo no expresan verbalmente la mayoría de sus sentimientos, sino que emiten continuos mensajes emocionales no verbales, mediante gestos, expresiones de la cara, las manos, la mirada, el tono de voz y la postura corporal.

Cada persona es un continuo emisor de mensajes afectivos (de aprecio, desagrado, cordialidad, hostilidad, etc.) y, al tiempo los pensamientos generan emociones, y el lenguaje que utilizamos con los demás también genera emociones en ellos.

Aplicar algunas técnicas de comunicación, mejorará nuestras intenciones comunicativas:

La escucha activa: uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo es el saber escuchar; la falta de comunicación que se sufre hoy día se debe en gran parte a que no se sabe escuchar a los demás. Se está más tiempo pendiente de las propias emisiones, y en esta necesidad propia de comunicar se pierde la esencia de la comunicación, es decir, poner en común, compartir con los demás.

Existe la creencia errónea de que se escucha de forma automática, pero no es así: escuchar requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye.

Pero, ¿qué es realmente la escucha activa? La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.

No distraernos, no interrumpir al que habla, no juzgar, no ofrecer ayuda o soluciones prematuras, no rechazar o minimizar lo que el otro esté sintiendo. Sin embargo esto no significa aceptar ni estar de acuerdo con la posición del otro.

El que verdaderamente quiere comunicarse sabe escuchar, inclusive el silencio, porque éste también forma parte de la comunicación.



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