El pan de la Victoria

Sugestivo el título de la crónica, por que parecería tener doble sentido, el pan de la victoria que saborean aquellos que luchan en lides de todo tipo, deportivas, políticas y sociales, pan de la victoria que es perseguido casi siempre con luchas desleales, los deportistas acudiendo al doping. Los políticos luchan encarnizadamente contra su contendor usando las armas más innobles conocidas en la guerra sucia y para ello se prestan muchos “comunicadores”, quebrantando el famoso código de ética de la prensa de por si pisoteado por blancos y negros, por rojos, verdes y amarillistas. Pan de la victoria ansiado por los “movimientos sociales” que usan la mentira y la diatriba para conseguir algo de las autoridades de turno en el gobierno nacional, departamental y municipal.…¡¡No!!…. No se trata de ese pan.

El pan de la Victoria, o es ¿Vitoria?, estuvo en el cenit de su presencia  doméstica. Este domingo pasado en la Victoria se llevó a cabo la IX Feria del Pan Casero y algunos otros derivados de harina de diversos tipos. Destacado evento que congregó a más de 38 expositores de la comunidad de La Victoria (lo del nombre lo tocaremos después) que mostraron sus más exquisitas recetas y talentos adquiridos por transmisión familiar a través de cientos de años (¿exagero?) y legada a los miembros familiares que tenían afinidad para la elaboración de este alimento básico desde años inmemoriales de la humanidad.

Tradicionalmente La Victoria y San Lorenzo han destacado a nivel local, departamental y nacional (en algún caso internacional), por la calidad del pan que elaboran sus artesanas y artesanos, unos más que otros y otros menos que unos. Pero el pan siempre estuvo listo para servirlo en la mesa. Alimento de Dios.

LA FERIA

Se trata de la novena versión, Doña Lidia muy apresurada, dejo caer la canasta con los bollos de 10 Bs. Cada uno, sin provocar la ruptura de ninguno “…aaaahhhhh… más bien que no se rompió ninguno, sino… ¿con que concursaba?”, exclamo.

Los miembros del comité organizador corrían por todo el campo ferial organizando disponiendo y ordenando a los gritos. Un precioso detalle, todos ellos, con raras excepciones, vestían camisas chapacas de lienzo blancas y negras, dándole un toque muy criollo a la organización del evento.

Algo rescatable es que la premiación no se realizó con base en la mejor o menor calidad de elaboración, porque para el jurado calificador todas las elaboradoras de pan de la comunidad de La Victoria merecían el primer lugar, así que el comité organizador se preocupó de conseguir premios para todos y todas (como dice la CPE) los participantes. Solamente se calificó la organización y decorado del stand de quien presentaba sus productos en el campo ferial.

Apoyaron a la realización de este evento en la comunidad que pertenece a la provincia Méndez, la sección Ejecutiva de la provincia dependiente del gobierno departamental, cuyo ejecutivo seccional Francisco Villarrubias destacó que a pesar de no contar con los recursos necesarios en las arcas de la sección, hicieron un esfuerzo para brindar todo el apoyo necesario al comité organizador, además del Gobierno Municipal de San Lorenzo.

COMIDA

Como sucede en todas las ferias que se realizan en todo el territorio de la provincia Cercado, lo que falto en esta ocasión fue la comida. Cientos de movilidades que seguramente trasladaron a más de 5.000 visitantes (en una ligera estimación) hicieron fallar los cálculos de las más previsoras cocineras, porque la demanda supero a la oferta y mucha gente tuvo que conformarse con almorzar el pan que compro para la casa, o en su caso (como el mío), retornar hasta el mercado campesino para poder comer un pescado encajonado. En la feria ¿Los precios?… ni para que le cuento, por las nubes, un plato regular de costillitas costaba Bs. 30, un platillo de saice o ranga Bs. 10, un platillo de chancho a la olla Bs. 20. Entonces mucha gente tuvo que pensar dos veces en el gasto que se iba a realizar y tomaron las de Villadiego.

El presidente del comité organizador de la Feria, que es uno de los que lucho por la institucionalización de este evento y fue parte del primer comité organizador, dijo que nunca se sabe que puede pasar en materia de comida, el comité puede fiscalizar los precios del pan que se pone en exposición y a la venta, pero el caso de la comida, es casi incontrolable, “porque todos se rigen a la oferta y la demanda, entonces al tratarse de una feria que se realiza una vez por año, hay alguna gente que aprovecha la ocasión, pero bueno, la feria está en lo mejor este año y tiene muchos visitantes, lo que le da a la gente la posibilidad de vender su pan y hacerlo conocer, yo mismo soy hijo de una panadera y sé cómo se trabaja para conseguir el objetivo de esta feria y de hacer conocer el pan de La Victoria en toda la ciudad, algunas veces las participantes se quedaron con mucha comida, así que pienso que hay temor a estas consecuencias, si no viene mucha gente”.

Un niño perdido que lloraba en el campo ferial, su madre desesperada buscándolo por el sector de comidas y él, se encontraba en la tarima donde se realizaría el festival folklórico. Personas irritadas por la tierra y el polvo, Germán se quejaba de la alergia a su pequeño hijo Fermín. Doña Sebastiana casi arrojaba fuego por los ojos esperando un plato de saice que no llegaba desde hacía media hora a sus manos y para colmo se encontraba parada porque no había lugar en la mesa, con sus 70 años y sus 120 kilos se la veía muy cansada. Fernandito corría con un sombrero borsalino en la cabeza, demasiado grande para su medida pero disfrutaba de la visita al campo, bajo el cuidado y la atenta mirada de sus padres. Ruperto vino desde el Rincón de la Victoria acompañando a su esposa María que preparó panes especiales para esta feria y encontró en el vino patero, un motivo eficaz de romper el estrés de una vida rutinaria tras el arado o con el azadón en la mano.

En fin cuando se tiene la visión adelante para poder pensar en una crónica, la observación es lo más efectivo. El Pan de La Victoria mostro sus variedades exquisitas, bollos de todo precio, pan blanco que destaca entre todos los tipos, bollos de maíz, tortillas de maíz amarillo, pan dulce o tortas comidas por las abejas en un festín de reyes, pan caspa, y combinados, con harina blanca y soya. Además las masitas que nunca faltan, la empanada blanqueada más grande de Tarija con medidas de 40 x 40 cm y crema batida, rollos, pencos, alfajores, suspiros, rosquetes y otras delicias.

Lo negativo, el consumo de bebidas alcohólicas tal cual sucede en todas las ferias de Tarija, no tenemos reportes de ningún accidente hasta la tarde, esperamos que no sucedan, es más, se lo pedimos a Dios con la esperanza que en su gran bondad podrá cuidar a los inconscientes que beben y conducen y más aun a los inocentes que algunos casos son víctimas de los bebedores.



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