Cuando un amigo se va…

Una canción, muchas lágrimas y el silencioso sentimiento de quienes lo conocieron, se convierten en póstumo homenaje para un amigo que se va, su alma busca un sitio, como decía Violeta Parra adentro de una amapola o dentro de un pajarito, sencillamente llamado el Run Run del angelito.

Las palabras se hacen duras y la garganta oscura, no hay fuerza en los dedos para multiplicar los hechos, cuando un amigo se va, llega otro, pero nunca será su reemplazo. Este martes 7 de agosto tuvimos que decir adiós a un amigo, compañero, sonrisa franca y mano sincera, como cualquier humano con sus virtudes y defectos, batalló durante 14 días contra la señora de la guadaña, la que ganó la batalla.

Lo despedimos, con congoja y pesar de todos los amigos, mudos ante el dolor de su familia, impotentes porque nadie gana la batalla cuando se abate la guadaña. Por eso el silencio es muestro mustio homenaje.

Cuando un amigo se va, las palabras se hacen duras y la garganta oscura, no hay fuerza en los dedos para multiplicar los hechos, cuando un amigo se va, llega otro, pero nunca será su reemplazo.



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