Y empezaron los cortes de luz

No queríamos llegar a tocar el tema, porque las promesas de SETAR de mantener regularidad en la provisión de energía eléctrica, con la dotación  que consiguió después de los contratos firmados con SECCO, por el alquiler de turbinas necesarias, daban para pensar más allá de la suposición de cortes, en el esquema de provisión de energía eléctrica.

Pero qué lejos estuvimos de hacer realidad un sueño que año tras año queda solamente en eso… quimera. La época de estiaje en la que tenemos racionamiento de agua ocurre desde hace 30 años, de la misma forma que la provisión de electricidad en un principio, a una población que no pasaba de los 16.000 habitantes y actualmente cuando sobrepasamos los 250.000 ciudadanos en la capital, las cosas siguen sin haber cambiado en absoluto.

La pregunta está dirigida a nuestras autoridades, las que pasaron y las que actualmente se encuentran en función de gobierno departamental y municipal. ¿Es que no crecieron armónicamente con el crecimiento vegetativo de la población?… ¿no pudieron planificar el desarrollo y crecimiento de la ciudadanía en este sentido? Parece que no, desde luego.

Los barrios empiezan a tener dotación de agua por horas y llegara la época más dura en la que la dotación del líquido elemento será en horas de la madrugada solamente… y la Luz? Empieza su periplo de la época, con los cortes a los barrios menos importantes, ocurrió el sábado en el barrio en el que se ubica la imprenta y por ende periódico ANDALUZ, un corte en horas de la mañana de algo más de una hora, y por la noche cuando preparaban la edición del día, otro corte de casi el mismo tiempo, nos retrasó de manera considerable en el trabajo que nos correspondía cumplir este día sábado.

Cualquier sacrificio con tal de llegar de manera oportuna a nuestros lectores es válido, pero hay otras consecuencias que deben considerarse, escolares y colegiales retornan a clases hoy lunes, en la ciudad hay hospitales, postas, centros de salud y clínicas privadas que dependen de una buena provisión de energía, salas de cine y otros ambientes donde la gente acude a pasar algunas horas, a divertirse o simplemente a estar en familia.

Todos ellos dependen del flujo intermitente de energía eléctrica. El gerente general de SETAR dijo que la demanda de energía del departamento es de 12 Gigawatios en verano y de 14 en invierno, al respecto señaló que con el nuevo contrato con SECCO podrían contar 18 Gigas para la ciudad capital y el área rural de la provincia, dejando en “Stand By” algo más de 4 gigas, para cualquier caso de emergencia.

Al parecer Tarija seguirá siendo la ciudad de los apagones imprevistos y de cortes obligados, como ocurre cuando el pago de la factura se retrasa por un día después de dos meses. En estos años en los que se hizo una costumbre esperar el rol programado por barrios para los cortes de energía eléctrica, nos vemos sorprendidos por cortes intempestivos, antes por lo menos lo hacían con la delicadeza de avisar cuando se corta la energía en su barrio. Hoy, simplemente lo hacen.

Lo malo es no poder encontrar una autoridad visionaria que pueda planificar resolver el problema de la luz y el agua en la ciudad de Tarija, hasta la fecha y en algo más de 5 años gastaron más de 7.000 millones de dólares y debemos esperar las 4 de la mañana para ducharnos y tener listas las velas para continuar estudiando… lástima que las computadoras no funcionan a kerosene, gas o vela, sino, podríamos entregarle nuestro trabajo completo en un horario adecuado.  El desafío es para SETAR y su gerencia, ellos podrán hacer que los niños sonrían, que los adultos completen sus labores y jóvenes puedan estudiar sin interrupciones.



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