La corrupción le quita el sueño al Presidente

No termina de pasar el caso de la revelación lanzada por la revista VEJA de Brasil, sobre los lazos y conexiones del Ministro Juan Ramón de la Quintana y la Directora de ADEMAF Jessica Jordán, que dejó mal parado al gobierno de Evo, que enseguida salpica otro caso en el que se hacen negocios de más de 200 millones de dólares, la adjudicación directa a una empresa para la construcción de la planta separadora de líquidos en el Gran Chaco.

En este caso no solamente se trata de la corrupción al interior de YPFB en la adjudicación directa, sin licitación de por medio de las obras que realiza la estatal petrolera, sino que el Gobierno firmó en los últimos años acuerdos de contratación directa con diversas empresas por un monto de 2.408,9 millones de dólares para realizar distintas obras. La suma total de contrataciones, aunque válida para varias gestiones, representa el 70% del total de la inversión pública de 2012 que tiene programado 3.461 millones de dólares. El monto resulta de innumerables obras que el Gobierno ejecuta actualmente o que está a punto de iniciar. La más costosa de todas ellas alcanza a 1.100 millones de dólares y tiene que ver con la construcción de la planta de urea (fertilizante que se obtiene procesando gas natural) en el Chapare (Cochabamba); la información sobre el monto de inversión la entregó el vicepresidente Álvaro García Linera. Todas las compras que realiza la estatal YPFB, considerada “empresa estratégica”, las realiza sin procesos de licitación.

La segunda obra millonaria en ejecución es la construcción de la planta separadora de líquidos en Gran Chaco (Tarija) con un monto de 644 millones de dólares. El tercer trabajo más caro es la construcción de un teleférico entre La Paz y El Alto, que el Gobierno decidió entregar a la empresa austriaca Deppelmayr, a un costo de 234 millones de dólares.

El oficialismo hizo aprobar, en tiempo récord, la ley que autoriza su construcción. Otra empresa constructora de teleférico, la francesa POMA, había presentado un pedido para ser tomada en cuenta como otra candidata, pero su solicitud no fue considerada.

La cuarta en costo es la construcción del camino Potosí-Tarija, con un monto de 226 millones de dólares. La obra fue entregada originalmente a la brasileña Queiroz Galvao pero, al incumplir esta el trabajo, se le entregó el contrato, de manera directa, a la también brasileña OAS. Sucesivas ampliaciones de plazo se han dado para la conclusión de la obra. El plazo previo venció en junio de este año, pero ABC entregó una última ampliación a OAS hasta julio de 2013.

YPFB tiene el quinto proyecto más costoso, la instalación de la planta separadora de líquidos en Río Grande, con un costo de 160 millones de dólares. La obra está en espera desde hace dos años. Primero se descubrió un grave hecho de corrupción, que incluyó la muerte del empresario Jorge O’Connor y el encarcelamiento del ex presidente de YPFB Santos Ramírez y otros varios funcionarios. Y, segundo, hace una semana el gerente de Plantas de Separación de Yacimientos, Gerson Rojas, y otros funcionarios fueron encarcelados por presunto enriquecimiento ilícito.

Pero hay otras obras y contrataciones que develan la corrupción existente al interior del gobierno de Evo Morales que está salpicando a buenos y malos, en este caso solo malos, porque no parece haber de los otros. Así, está el caso de la compra de barcazas para la armada boliviana 28.9 millones de dólares, finalmente la Empresa Constructora del Ejercito (ECE) que se adjudico por 9 millones de dólares la construcción de la carretera Unduavi-La Paz y el aeropuerto Tito Yupanqui en Copacabana por 7 millones de dólares.

Se nota la corrupción?…



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