Sacerdote “chuncho” cumple bodas de plata y 15 años sirviendo en el templo de San Roque

Con casi 15 años a cargo de la iglesia de San Roque, Garvin Grech inicia cada día en la capilla interna de los Carmelitas pidiendo perdón por sus pecados y por los pecados del mundo. Una hora mínimo se pone de rodillas para reencontrarse con su fe, pidiendo sabiduría para sus decisiones. A punto de ser profesor habló con Jesús y el asegura que le dijo “dejas todo y te dedicas a servir a Dios”.

El sacerdote chuncho comentó “yo soy una persona imprescindible porque Dios es imprescindible para mí. Gracias a mi abuelita soy lo que soy, ¡cómo amaba mi abuelita a Bolivia! Yo tenía ocho años cuando ella falleció; sin embargo, ya sabía yo a quien debería seguir”.

La isla de donde proviene Garvin es muy pequeña, está rodeada por mar pero el asegura que Dios le ha cambiado el mar por la campiña tarijeña, donde se siente uno más de nosotros.

Doña Panchita, ícono del convento de san Roque

Doña Panchita conoció a varios padres del convento, lleva casi 50 años sirviendo a los padres, ella aseguró que se siente “como en casa” al indicar “el padre Garvin es muy bueno, yo nunca lo he visto enojado o renegando, mejor voy a reír dice, soy como la mamá de los sacerdotes, los extraño cuando se van. Cuando ellos viajan o salen, los extraño y me hacen sentir pena”.

El carismático sacerdote Grech habló muy cariñosamente de Panchita, “pancha es como nuestra mamá, pero también es nuestra hermana y con la cantidad de años que ella está en este lugar yo le consulto varias cosas y le digo Pancha, cómo hago con esto, Pancha ayúdame, aconséjame, cómo tengo que relacionarme con la gente y ella es de aquí y por eso yo sé que ella sabe lo que hay que hacer en la mayoría de las veces”.

Las plantas son parte de los carmelitas, ellas adornan el lugar donde se encuentran los sacerdotes y las tienen como fundamentales. El patio es un lugar donde ellos se sientan a leer, comparten con el silencio y es una parte fundamental del espacio donde reflexionan.

Al consultarle sobre la ira, el enojo, la habilidad y fortaleza del alma que tiene para no estar enojado al considerar que sobre sus hombros y en el de algunas personas se encuentra la Fiesta Grande de Tarija San Roque, estalla en una carcajada y nos dice que muchas oportunidades ha respirado hondo y Dios lo ha sacado con una sonrisa y con más fe.

Nos muestra un acta de ordenación escrita en maltés, carta que hasta el día de hoy conserva como uno de los más preciados tesoros. Recuerda con mucho amor a sus padres Carmelo quien se encontró con el Señor el año 2013 y Catalina, quien está en Malta en un asilo, donde él la visita periódicamente.

El 2017 es un año por demás de especial y particular, cumple 25 años de sacerdocio y 15 en la parroquia de San Roque, donde ha aprendido a ser parte de los tarijeños siguiendo sus costumbres y tradiciones, y aprovecha el momento para comentarnos muy emocionado que ya cuenta con un carnet de identidad, registrado en Tarija.

El padre Garvin Grech es símbolo de humildad y lo que profesa como mensaje final de esta entrevista. “Quiero invitar al pueblo de Dios es tiempo no de vivir con un ego inflado, pido humildad para las personas, que nuestro ego sea cimentado en la tierra pero la mirada en Jesús, en Jesús podemos vivir humanamente enraizados en la tierra, como una esperanza, como ha vivido la mamita de Chaguaya y el patrón San Roque, por eso fueron santos, no por otro motivo. Les pido unidad entre todos, a trabajar y no darse por vencidos”.

Claudia Vedia

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