Sellos de caucho siguen haciendo falta en las empresas

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha tenido la necesidad de certificar diferentes objetos de su propiedad primero, dinero después y finalmente documentos.

Este proceso de certificación ha pasado diferentes etapas de refinamiento hasta llegar a lo que finalmente conocemos como sello y más propiamente como sellos de caucho.

Desde fines del siglo XIX, se han empezado a fabricar sellos de caucho de todas las formas y para todas las utilidades que se puedan imaginar.

En la actualidad, en el mercado se pueden encontrar sellos de caucho para bodas que sustituyen una invitación; sellos para firmas que sustituyen a una firma hecha con un bolígrafo; sellos para discotecas que usan  tinta invisible, sellos en seco que hacen grabados en relieve sin tinta; sellos textiles para marcar ropa con nombre teléfono dirección;  sellos fechadores para marcar fechas,  sellos numeradores manuales mediante unas ruedas que se mueven hasta combinar los dígitos que necesitemos y finalmente los sellos numeradores automáticos que van cambiando los dígitos cada vez que se efectúa un sellado de forma automática de forma que se pueden utilizar casi en cualquier contexto.

Respecto de las formas de estos sellos, se encuentran en el mercado de casi todas las formas geométricas: redondos, cuadrados, triangulares, rectangulares, ovalados, etc.

Los sellos son personalizados de acuerdo a cada requerimiento con la técnica de “trodat printy” que además de elegante es una tecnología amigable con la ecología, puesto que su fabricación produce un ahorro de más de 48% en dióxido de carbono, que como todos sabemos, es muy daño para el medio ambiente.

Finalmente, estos sellos disponen de dos puntos especiales de sujeción que permiten un cambio de almohadilla rápido y limpio, lo que hace que el usuario mantenga sus manos limpias de tinta.

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