Diez cosas que un niño con Autismo desearía que supieras

El Autismo es una condición humana muy difícil, aún para aquellos que conviven con ella a diario. El niño autista puede parecer muy “normal” a simple vista, sin embargo su comportamiento puede ser confuso y desconcertante para los adultos y otros niños a su alrededor.

En el pasado, se ha etiquetado al autismo como “incurable” pero esta noción se ha ido desmitificando frente a nuevas informaciones y a medida que las personas comienzan a entender un poco más sobre esta condición.

Cada día más, las personas con autismo demuestran que pueden superar, compensar y manejar muy bien muchas de las características más difíciles de este desorden del comportamiento.

Educar a las personas que tratan con niños autistas, acerca de los elementos básicos de esta enfermedad, tiene un impacto significativo en el desarrollo de estos niños hacia adultos independientes y productivos.

Características de un niño con autismo

El autismo es un desorden sumamente complejo, pero para el propósito de este artículo vamos a agrupar la infinidad de características que lo describen en cuatro áreas fundamentales:

Y aunque estas cuatro áreas definidas puedan ser comunes a muchos niños con autismo, es muy importante resaltar que el autismo es un desorden de espectro: no existen dos (ni diez, ni veinte) niños con autismo que sean exactamente iguales. Cada niño se encuentra en un punto distinto del espectro. Y, de la misma forma, cada padre, maestro y cuidador estará en un punto distinto del espectro. Niño o adulto, cada uno tendrá unas necesidades específicas distintas a las del resto.

Los niños con autismo, siguen siendo niños, y siguen siendo seres humanos.

Diez cosas que a los niños con autismo les gustaría que supieras:

10 Cosas que el niño con autismo desearía que supieras

  1. Yo soy un niño 

Mi autismo es una parte de quien soy, pero no es todo lo que soy. ¿Acaso tu eres una sola cosa? ¿O eres una persona con pensamientos, sentimientos, preferencias, ideas, talentos y sueños? Eres miope, tienes sobrepeso o eres un poco torpe? Estas son cosas que yo podría notar de ti a simple vista, pero tu eres mucho más que eso, cierto?

Como adulto, tienes el control sobre cómo definirte a ti mismo. Si te gustaría resaltar solo una de tus características, puedes comunicarlo. Siendo todavía un niño, yo todavía me estoy desarrollando. Ni tu ni yo sabemos aún de qué cosas podré ser capaz. Si me ves simplemente como una sola cosa, corres el riesgo de fijar una expectativa muy baja de mi. Y si me transmites la sensación de que piensas que no puedo hacer bien las cosas, mi respuesta natural será ¿para qué intentar hacerlo bien?

  1. Mis sentidos no están sincronizados 

Esto significa que algunas cosas que para ti son normales como los sonidos, los olores, los sabores y el tacto, para mí pueden llegar a ser dolorosas. A menudo encuentro que todo a mi alrededor es hostil. Quizás te pueda parecer que soy retraído, agresivo o mezquino, pero en realidad, solo trato de defenderme.

Un simple viaje al supermercado puede ser una completa agonía para mí, porque mi oído puede ser súper agudo. Decenas de personas hablando al mismo tiempo, los altavoces dando la información del día, o música que suena de fondo. Las cajas de comida, las cortadoras de carne, bebés llorando, las luces fluorescentes. ¡Mi cerebro no es capaz de filtrar todo esto, y me agobio!

Mi sentido del olfato puede ser híper-sensible. El pescado puede no estar fresco, el hombre de pie a mi lado no se ha duchado, en el deli están regalando salchichas, el bebé adelante de nosotros en la fila ha ensuciado el pañal, o están limpiando el pasillo con lejía. Tengo náuseas y ganas de vomitar.

¡Y hay tantas cosas en mis ojos! La luz fluorescente es demasiado brillante y también parpadea. El espacio pareciera que se mueve, la luz rebota en todos lados y distorsiona mi vista. Hay demasiadas cosas en este sitio y no me puedo enfocar, mi cerebro lo compensa con visión de túnel. Los ventiladores en el techo, hay mucha gente moviéndose en todas direcciones. Esto me afecta muchísimo y no puedo distinguir donde estoy parado.

  1. Distingue entre “no quiero” y “no puedo” 

No es que no escuche tus instrucciones. Es que no puedo entenderlas. Si me hablas desde muy lejos, no puedo prestarte atención. Sin embargo, si vienes hasta donde yo estoy y me hablas en un lenguaje sencillo: “Carlos, pon el libro en la mesa. Es hora del almuerzo”, podré entender qué es lo que quieres de mí y qué es lo que sucederá a continuación. 

  1. Mi pensamiento es concreto. Interpreto las palabras de forma literal 

Me confundes cuando utilizas frases coloquiales o refranes. No me digas que algo es “pan comido” si no hay un trozo de pan delante de mí. Si lo que quieres es decirme que algo es muy fácil, dímelo con esas palabras. Los modismos, juegos de palabras, los matices, las inferencias, las metáforas, las alusiones, y el sarcasmo no tienen sentido para mí.

  1. Trato de comunicarme de muchas formas. Escucha atento a todas 

Para mí es difícil decirte lo que necesito cuando encuentro una forma de describir lo que siento. Puedo sentir hambre, frustración, miedo o estar confundido, pero a veces no encuentro las palabras. Permanece alerta a señales y lenguaje corporal, retraimiento, agitación u otras señales que te puedan indicar que algo no va bien.

  1. Me oriento de forma visual 

Enséñame cómo se hace algo, en lugar de solo decírmelo. Y debes estar preparado para enseñármelo varias veces. Si tienes paciencia, me ayudarás mucho a aprender.

Las ayudas visuales me facilitan la vida. Me liberan del estrés de tener que recordar lo que viene a continuación, me permiten hacer una transición sin problemas entre actividades, y me permiten manejar mi tiempo y cumplir tus expectativas. Para aprender algo necesito verlo. Las instrucciones y la información visual me ayudan porque puedo tenerlas conmigo siempre, y siempre van a ser iguales. Sin esto, tendré siempre la frustración de que me falta información para completar las tareas.

  1. Enfócate en lo que puedo hacer, en lugar de lo que no puedo hacer

Como cualquier persona, no puedo aprender en un ambiente en el que constantemente me hacen sentir que no soy lo suficientemente bueno y que necesito que alguien “me arregle”. Busca mis fortalezas y las encontrarás. Existe más de una forma correcta de hacer las cosas.

  1. Ayúdame a interactuar con los demás 

Quizás te parezca que no quiero jugar con los otros niños en el parque, pero probablemente es que no sepa como iniciar una conversación o unirme al juego. Enséñame a jugar con otros. Invita a los otros niños a jugar conmigo, me va a encantar que me incluyan.

Me va mejor en actividades estructuradas, con un principio y un final. No sé leer expresiones faciales, lenguaje corporal ni las emociones de los demás. Ayúdame con esto.

  1. Identifica qué cosas me hacen colapsar. 

Mis colapsos o rabietas son peores para mí que para ti. Me suceden porque uno o más de mis sentidos se sobrecarga, o porque me han empujado al límite de mis habilidades sociales. Si puedes discernir los motivos de estos episodios, los puedes evitar. Lleva un registro de los tiempos, las circunstancias, las personas y actividades. Puede que surja un patrón.

Recuerda que todo lo que hago es una forma de comunicación. Puedo decirte con acciones lo que me está ocurriendo, cuando no puedo decírtelo con palabras. Mi comportamiento puede tener una causa física. Alergias a algunos alimentos, problemas para dormir, y problemas estomacales pueden alterar mi comportamiento. Busca las señales, porque quizás para mi es imposible decirte estas cosas.

  1. Quiéreme incondicionalmente. 

Yo no he escogido tener autismo. Recuerda que es algo que me está sucediendo a mi y no a ti. Sin tu apoyo, tengo muy pocas probabilidades de ser independiente y exitoso. Con tu orientación y tu cariño las posibilidades son mucho mayores de lo que crees.

Tres cosas son claves para nosotros: paciencia, paciencia y paciencia. Mira más allá de lo que puedan parecer limitaciones y date cuenta de mis fortalezas. Quizás no soy bueno haciendo contacto visual, ni para conversar, pero has notado que nunca miento, ni hago trampa, ni juzgo a los demás?

Yo me apoyo en ti. Todo lo que soy capaz de lograr solo puedo hacerlo contigo. Apóyame, guíame, quiéreme por lo que soy, y juntos veremos hasta dónde soy capaz de llegar.

 

Escrito por: Julia Hernández

www.maternidadfacil.com

 

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