Mapas por doquier

A lo largo de los años he ido coleccionando mapas de los distintos lugares que he visitado. Nunca pensé que me servirían de algo más que para recordar; y ahora resulta que gracias a ellos mis hijos aprenden geografía!

Casi todos mis mapas (que no son un montón) me han acompañado en cada casa en la que me ha tocado vivir, aunque en la mayoría de las casas siempre los había dejado guardados en un rincón. Cuando mis hijos comenzaron a leer, entonces decidí reemplazar los cuadros de la casa en turno (¿mencioné que cambiamos de casa casi cada año?) por mis queridos mapas. Uno de ellos es el mapa del mundo, ése es el más visto.

El resultado es que cada vez que en nuestras conversaciones con los niños se menciona un país, ellos automáticamente se levantan de la mesa (la mayoría de las veces estamos comiendo mientras conversamos) y buscan el país mencionado. Al principio fuimos nosotros quienes les animábamos a encontrar el país, una especie de juego a las escondidas, ya que cuando uno no conoce el mapa del mundo, buscar un país podría ser como buscar una aguja en un pajar!

La cosa es que siempre nos cuidamos de no llevar las conversaciones a un término “educativo” de forma forzada. Nunca decidimos de antemano que hoy queremos que los niños aprendan sobre Tanzania o Australia, por mencionar algún país. Pienso que cuando la naturalidad reina, todo se da sin uno buscarlo. Por ejemplo:

Padre: Hoy el nuevo vecino vino a saludarme y a presentarse. Dice que es jubilado y va a estar aquí por 5 meses, después vuelve a Irlanda a pasar el verano y luego piensa volver, porque le gusta mucho este lugar.

Madre: Por qué a Irlanda? Es irlandés?

Niño 1: ¿Dónde está Irlanda?

Madre: En Europa ¿Vamos a encontrarla?

Y como ya se ha convertido en un juego el encontrar países, los niños corren a encontrar Irlanda. Es una de las pocas ocasiones en que les permitimos levantarse de la mesa antes de haber terminado su comida.

art 4 - mapamundi

En conclusión, para estimular a los niños sus ansias de aprender, debemos aprovechar todas las pequeñas conversaciones que tenemos y todas las preguntas que ellos hacen, no respondiendolas directamente (cuando se pueda), sino dándoles las herramientas para que ellos descubran las respuestas a sus preguntas. Y lo más importante, esas herramientas deben estar a la vista de los niños. En este ejemplo, si tuviéramos que haber traído el mapa de otra habitación, el deseo de aprender sobre la ubicación de Irlanda ya se habría desvanecido cuando el mapa hubiera llegado.

Ya sabes, mapas por doquier y ansias de aprender.

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