El autobús mágico y unos deliciosos waffles

Nosotros los padres de familia deberíamos preocuparnos y seleccionar lo que nuestros hijos ven en la TV y lo que leen en los libros.

Pensando en ello, hace años que mi esposo y yo decidimos que no tendríamos tele en casa. Nunca hemos tenido casa propia y quizás eso ha hecho más fácil el continuar con esta decisión.

Y hasta ahora ha funcionado muy bien. Mis hijos conocen la televisión porque la han visto en algún restaurante o en casa de algún amiguito, pero jamás han pedido una, es más, estoy segura de que les es indiferente el tener o no uno de esos aparatos.

Me imagino lo que estarán pensando. Años atrás, yo hubiese pensado que vivir sin tele es imposible! Qué hace uno cuando después del almuerzo, por ejemplo, tiene una media horita antes de volver al trabajo y quiere tumbarse en el sillón a ver su telenovela favorita, o ver las noticias, o los deportes ¡Qué se hace!

Lo sé, es impensable. Pero si están leyendo esto saben que ahora existe algo mucho más poderoso que una simple tele ¡Existe internet! Ése que nos conecta con el mundo entero.

Pues eso es lo que hacemos para entretenernos los que no tenemos tele, conectarnos con el mundo. Los niños también, cuando les dan ganas de ver algo, sólo tienen que abrir la carpeta donde guardamos todos sus dibujos animados, seleccionados por nosotros. O si desean ver algo nuevo abren youtube y encuentran miles de cosas fascinantes. Claro, en eso tenemos que ser vigilantes, porque también encuentran cosas no aconsejables.

Una alternativa a la computadora son los libros. Gracias a que no tenemos tele se me ha dado por visitar más a menudo la biblioteca y siempre encuentro libros muy interesantes, y cuando no me dan ganas de conectarme, me siento a leer un libro. Los niños, viendo el ejemplo, le han agarrado cariño a los libros también y esa es otra forma que tienen de pasar el rato descansando.

La colección de libros que recomiendo hoy se llama El Autobús Mágico, de origen estadounidense. Mis hijos la encontraron en la biblioteca de su escuela.

La recomiendo porque las historias son muy buenas, incluso hay una serie de dibujos animados basados en esta colección.

Se trata de una profesora de primaria, la señorita Rizos, bastante aventurera, sus estudiantes nunca se aburren en su clase y lo mejor de todo, siempre salen a hacer excursiones donde aprenden un montón. Y claro, los niños que leen estos libros o ven los videos de esta serie, viajan con esa clase.

Hemos conseguido los dibujos animados y en el episodio que vieron hoy mis niños (Baked in a cake) la clase de la señorita Rizos prepara una sorpresa de cumpleaños para su profesora. Le hacen una torta. No sé cómo salió, ni cómo fue el final. Lo que sí sé es que apenas terminó el episodio mi hijo mayor me pidió prestarle la cocina porque quería inventar una receta.

Oh, por supuesto que no, pensé dentro de mi. Pero claro, con el no, vendrían una serie de súplicas, quizás llantos, quizás castigos, enojos, como a veces inevitablemente sucede. Y sabía que mi niño estaba realmente inspirado y que no era ninguna travesura la que se traía entre manos. Entonces decidí invertir unos segundos en pensarlo antes de darle mi respuesta.

A ver, él ya ha hecho waffles casi solo, siguiendo la receta que su hermanito menor escribió y que tenemos pegada en la pared. Hasta ahora no ha tenido ningún problema. Cierto, yo le tengo que ayudar a derretir la mantequilla y a darle la última batida a la mezcla de modo que se pierdan los grumos. Y también tengo que hacerlos cocer. Así que éstos, pensé yo, son los “puntos negativos” (porque hoy no tenía ganas de entrar a la cocina).

Por otro lado ¿Qué se puede perder? Si todo le sale mal tendremos que botar su menjunje, pero al menos habrá tenido la oportunidad de experimentar, de imaginar, fantasear a ser pastelero, y eso me parece tiene mucho más valor que algunos ingredientes tirados.

Como hoy no tengo ganas de estar en la cocina, le voy a decir que sí puede hacer su experimento, siempre y cuando no me moleste para nada.

¡Y lo hizo! Su mezcla le salió muy bien y decidió que la cocinaría usando la máquina para hacer waffles. Al final todos le aplaudimos, y él se sintió muy orgulloso. Y todos disfrutamos de sus waffles inventados!

art3 - waffles

Aclaración:

Ojo, que deseo aclarar que no le dejé solito en la cocina. La casa que alquilamos es tan pequeñita que la sala y la cocina son un solo cuarto, divididos por un mesón. Así que cuando estoy en la sala, también estoy en la cocina, sin estarlo :)

El título del episodio del que hablo no lo encontré en castellano, si alguien lo encuentra por mi, por favor pásemelo.

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto: