Y los niños…

Ya pasó el Día del Niño Boliviano, se realizaron actos, se presentaron proyectos de ley para reformar el actual Código del Niño, Niña y Adolescente, incluso se realizaron chocolatadas y otras actividades a lo largo del territorio nacional, pero ¿realmente los niños fueron festejados o simplemente se aprovechó la fecha para los actos demagógicos políticos de siempre?

Las actividades fueron variadas, eso no se puede negar, incluso no faltó un padre de familia que le dio un montón de regalos a sus niños, claro, esto con aquellos que tienen la posibilidad de darse semejantes gustos, por así decirlo. ¿Pero y qué sucede con los niños de familias con menos posibilidades económicas?

El hecho de que los niños del país tengan un Día Especial significa que se reconocen todos sus derechos, tanto los de primera y segunda generación, entonces ¿por qué las autoridades se olvidan de ello? Si incluso la Constitución Política del Estado tiene un capítulo específico que manda que deben ser respetados.

Lamentablemente, la realidad es otra, los padres se olvidan también de estos derechos. Decimos esto porque son víctimas de abandono, maltrato, violencia sexual, de género, discriminación, en fin, todos aquellos males que esta malograda sociedad tiene incrustada en su cultura.

Las cifras también son crudas, la mayoría de los niños en el país sufren abusos sexuales por parte de sus padres o familiares cercanos, esta situación por supuesto que es preocupante, pero ¿qué estamos haciendo para que no sigan aumentando los índices de violencia contra ellos?

Ya lo habíamos dicho antes, existen muchas cosas que pasan por la falta de cultura y educación, y esta no es la excepción, toda vez que tenemos que tomar en cuenta que Bolivia tiene una cultura dominantemente machista y patriarcal –claro que no todos tienen esa educación- pero la mayoría si, y es a ese sector que se deben apuntar las acciones de prevención y educación.

Entonces, en lugar de recorrer el país entregando obras de cemento, las autoridades deberían “PENSAR” en crear formas y modos que permitan llegar a la sociedad menos favorecida con educación y una gama de conocimientos que permita eliminar las costumbres machistas y patriarcales de la mente de los bolivianos. En otra ocasión nos ocuparemos de la salud.

Porque no debemos olvidar que un pueblo educado no es fácil de engañar, entonces realmente el SOBERANO podrá luchar por unas reivindicaciones que realmente valgan la pena y simplemente por migajas del Gobierno como lo vienen haciendo hasta ahora y como nuestra historia demuestra que ha ocurrido durante estos últimos 30 años.

Entonces, si no queremos que nuestros niños, que son el futuro mediato del país, crezcan ignorantes, maltratados, violados y abusados, será menester que, no solamente las autoridades de turno, sino absolutamente TODOS los miembros de esta sociedad comencemos a cambiar de actitud y comencemos a ejecutar planes y proyectos que eviten acordarnos de los niños una sola vez al año.

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