El Día del Niño Boliviano

Juancito Pinto, aquel niño que no podía empuñar un arma de fuego para defender su patria y que, sin que eso se lo impidiera, tomó su tambor y comenzó a dar ánimos a sus compatriotas que si podía hacerlo, es la principal inspiración para que se declare el 12 de Abril como el Día del Niño Boliviano. Es algo que realmente llena de orgullo a los bolivianos, o al menos eso tendría que ser así.

Además de este día, Bolivia ratificó la Convención de los Derechos del Niño del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia o Unicef, siendo el primer instrumento internacional jurídicamente vinculante que incorpora toda la gama de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales. En 1989, los dirigentes mundiales decidieron que los niños y niñas debían de tener una Convención especial destinada exclusivamente a ellos, ya que los menores de 18 años precisan de cuidados y protección especiales, que los adultos no necesitan. Los dirigentes querían también asegurar que el mundo reconociera que los niños y niñas tenían también derechos humanos.

La Convención establece estos derechos en 54 artículos y dos Protocolos Facultativos. Define los derechos humanos básicos que disfrutan los niños y niñas en todas partes: el derecho a la supervivencia; al desarrollo pleno; a la protección contra influencias peligrosas, los malos tratos y la explotación; y a la plena participación en la vida familiar, cultural y social. Los cuatro principios fundamentales de la Convención son la no discriminación; la dedicación al interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo; y el respeto por los puntos de vista del niño. Todos los derechos que se definen en la Convención son inherentes a la dignidad humana y el desarrollo armonioso de todos los niños y niñas. La Convención protege los derechos de la niñez al estipular pautas en materia de atención de la salud, la educación y la prestación de servicios jurídicos, civiles y sociales.

Al aceptar las obligaciones de la Convención (mediante la ratificación o la adhesión), los gobiernos nacionales se han comprometido a proteger y asegurar los derechos de la infancia y han aceptado que se les considere responsables de este compromiso ante la comunidad internacional. Los Estados parte de la Convención están obligados a la estipular y llevar a cabo todas las medidas y políticas necesarias para proteger el interés superior del niño.

Todo esto está dicho y –suponemos- se sobre entiende, pero ¿cuánto entienden los actuales gobernantes? Creemos que no mucho porque, sobre todo en Bolivia, siguen habiendo niños y niñas que sufren de hambre, desnutrición, maltratos físicos y abusos sexuales, no tienen acceso a la educación y, para rematar, son explotados laboralmente, sin mencionar que también son víctimas de la trata y tráfico de personas.

Entonces, ¿nuestros niños tienen algo que celebrar? ¿O es acaso que a ellos solamente los tenemos que recordar el 12 de Abril?, pues esperemos que no sea así y que realmente las autoridades de turno y cada uno de los ciudadanos del mundo “protejan el interés superior del niño o niña” y no solamente dejen a los entendidos en leyes esta labor.

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