Hacer bien sin mirar a quien

Marcelo Alpire Rivero

“Para hacer un bien anónimamente no hace falta disponer de mucho tiempo, ni de mucho dinero solo requiere abrir los ojos y tener un corazón comprensivo” – Gordon Powell

El delicado refrán del título, era aplicado en el pasado, cuando se vivía en una época de bonanza y cuando los problemas humanos escaseaban en el diario vivir. La vida actual nos impone más obligaciones que derechos. Hoy nadie da nada por nada, cada día se hace más difícil subsistir y por eso todo, necesitamos de todos…

Es utópico decir que uno no necesita de nadie y que se las puede arreglar solo. Para que haya un equilibrio de intereses en nuestras relaciones, es menester dar y recibir. La gente se da cuenta muy pronto de aquellas personas que, solamente, les gusta recibir y no les agrada dar, sea por egoístas, ridículos o porque se creen omnipotentes.

Una persona delicada, al recibir algo, contrae el compromiso natural de corresponder, quizá no de la misma forma, pero tiene que hacerlo de cualquier otra. Claro que en nada está escrito este compromiso, pero, es por ética o moral, retribuir una atención. Sin embargo, una primera vez se puede hacer un bien sin mirar a quien; pero si no se ah producido la respuesta, por lo menos con un caluroso y sincero GRACIAS…, el bien no se repetirá, pese a que las Sagradas Escrituras, digan lo contrario.

Apreciado lector, en este momento estará en su pensamiento la idea de que, evidentemente, si usted no es correspondido en sus nobles intenciones, quedará defraudado y no volverá a manifestar su buena disposición de colaborar con los demás.

RECOMENDACIÓN

Estimule para que sus relaciones sepan apreciar un bien y lo retribuyan con placer. Sólo así se mantiene un equilibrio de intereses personales en la vida en sociedad.